Los seres humanos somos animales. Inteligentes sí, pero animales con instintos animales. Y sobre todos los instintos el más fuerte es el de la supervivencia y sus manifestaciones directas son el sexo y la violencia. Uno como manera de perpetuarnos, otro como forma de protegernos. Por desgracia, nuestros instintos están teñidos con el barniz de la inteligencia y como queremos parecer más que animales, los intentamos llevar más allá. El sexo y la violencia se convierten en algo más que en una herramienta de supervivencia, se convierten en un placer y en una elección que aprovechamos para mucho más que perpetuarnos o defendernos.
Demostraciones las encontramos a diario en todas partes y la cultura las refleja con todo lujo de detalles desde tiempos inmemoriales. La escultura, la pintura, la literatura, el cine están plagados de ejemplos, unas veces exaltados, otras veces oscuros y macabros, de que el sexo y la violencia son consustanciales al ser humano. Y los videojuegos no dejan de ser otra forma de cultura, aunque en este caso globalizada y encauzada a encajar en la mayoría de los estereotipos de las distintas culturas. Igual que la literatura, los videojuegos reflejan lo que somos y erradicar la violencia o el sexo de los videojuegos es tanto (o tan imposible), como arrancarla de la pintura o el cine. Que durante años se hayan ocultado y mantenido a raya, no significa que no estuvieran allí, latentes, palpables,...
aDeSe presentó el pasado martes su informe anual sobre la industria del videojuego en nuestro país. Por cierto, siempre me ha parecido curioso que se le llame industria cuando aquí ni se fabrica ni apenas se produce… Cosas del idioma.
Siguiendo la tendencia de los últimos años, el mercado en nuestro país sigue bajando, por mucho que nos queramos consolar diciendo que sigue siendo la primera industria de ocio audiovisual e interactivo en España. Ya sabéis, mal de muchos... Cómo estarán las industrias del cine, la música y el vídeo si la de videojuegos factura más…
Este año la caída ha sido en un 15% en software (en juegos, vamos) y de un 22% en el hardware (consolas para los amigos). aDeSe justifica el descenso en la venta de máquinas porque nos...
En los últimos meses han brotado, como “megustas” en un vídeo de perritos, los estudios que defienden que el futuro del periodismo pasa por la información de pago. Que no habrá periodistas si no se logra que la información se valore en términos económicos. El hecho de que haya tantos estudios al respecto y que todos digan lo mismo sólo puede significar una cosa: el periodismo agoniza. Ya no podemos hablar de crisis de los medios de comunicación. Es una hecatombe. Y la clave no es la “crisis”, la “fórmula”, el “método” o el “paradigma” (signifiquen lo que signifiquen estas palabras de “Expertos”). Es mucho más fácil y más sencillo que todo esto: nadie quiere pagar por lo que puede tener gratis.
Los periódicos y las revistas ofrecemos nuestros contenidos gratuitamente en nuestros “muros” digitales. El razonamiento es que si no lo haces tú otro lo hará. A los periodistas se les pretende pagar con “prestigio”, vendiéndoles la burra de que fíjate cuánta gente te va a leer, vas a ser conocido. Como si la fama pagara la hipoteca o el prestigio se pudiera meter entre dos rebanadas de pan Bimbo. Y eso contando con que fuera verdad, porque ahora ni eso. No te queda ya ni el que te paren por la calle para pedirte una foto. Y, que yo sepa, no aceptan una foto a cambio del euro por receta… Hay hasta un hashtag en Twiter: #...
El jueves pasado (en pleno cierre, todo hay que decirlo), tuve la suerte de asistir a las Jornadas Mujeres y Videojuegos en la Universidad Complutense de Madrid. Lástima que se celebraran en la peor semana del mes para mí (por el cierre, no por nada femenino) y no pude asistir a las charlas de relevantes mujeres de la industria del videojuego en nuestro país, ni soltar yo una propia. Algo que seguro que agradecieron los asistentes, porque cuando yo me pongo a hablar…
Pero sí que estuve presenta en una mesa redonda en la que participaban mujeres tan interesantes como Tatiana Delgado (una teleco que diseñaba niveles para Rebel Act y actualmente trabaja en un juego para ayudar a niños enfermos a medicarse correctamente); Ana María Rodríguez (licenciada en Bellas Artes, actualmente en MercurySteam trabajando en el nuevo Castlevania); Teresa Rico (tester en Mercury) o Irene Sánchez (jugadora profesional de Counter Strike). Me doy envidia a mí misma por haberlas conocido. Y es que no sólo eran apasionadas por los videojuegos, sino también encantadoras, inteligentísimas y muy preparadas. Bueno, pues eso, mujeres ;-)
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Estoy yo un poco confusa. Se supone que todo el mundo quiere sacarnos los cuartos: los bancos, las discográficas, los cines, las editoriales, las compañías de videojuegos… Oye, que parece que sólo se mueven por el dinero. Nada de solidaridad, sólo vil metal. Y a las pruebas me remito. Los bancos nos cobran comisiones por preguntar, las discográficas venden los CD de sus artistas por 15 euros, cuando todos sabemos que un CD virgen no vale ni 5 céntimos (al músico que le den); los cines te cobran por la entrada lo mismo que si te llevaras la butaca a casa; el precio de los libros (viva la cultura) es prohibitivo… Y las compañías de videojuegos, pues eso venga a sacar novedades a 70 pavos, venga a vendernos una y otra vez los mismos juegos, ahora en HD, ahora en Blu-ray, ahora en descarga, ahora todo junto…
Y la peor de todas es Sony. Fíjate tú que decide sacar una nueva consola con la que está cayendo. Y encima, cuando anuncia sus intenciones no presenta su declaración de la renta, no nos da los teléfonos de los directivos y no nos informa de cuánto nos va a costar… Y, “más peor” si cabe, sigue presentando jugosísimos juegos exclusivos para su consola actual, lanza ofertas irresistibles en PS Store y alimenta PlayStation Plus como si le fuera la vida en ello. ¡No...
Estoy disfrutando como una enana con Tomb Raider. Con el nuevo, quiero decir. Con el otro, con el original, disfruté y sufrí a partes iguales y me gustó tanto que hasta tuve los… el valor, de volvérmelo a jugar en N-Gage (a lo mejor alguno se acuerda del fallido teléfono-consola de Nokia…).
Con este me lo estoy pasando muy bien, porque es emocionante, trepidante y variado. Porque no te atascas y superas los niveles sin demasiadas complicaciones. Y como tienes un botón para que te ayude si te pierdes… Pues eso, juegas con ritmo.
Me acuerdo de los disgustos que me llevaba con el primer Tomb Raider (y con el segundo, el tercero…) cuando me despeñaba en un salto por un milímetro de nada y me tocaba recorrer medio nivel otra vez… O cuando era incapaz de encontrar el interruptor de turno; o cuando me ahogaba en túneles inundados mientras me perseguía un cocodrilo con mucha hambre… ¡Qué tiempos! La de vueltas que le di al escenario hasta encontrar el rinconcito desde donde disparar al T-Rex sin que me usara de palillo de dientes. Y lo que disfrutaba experimentando con los movimientos de Lara… ¿Os acordáis de que era capaz de hacer el pino-puente?
Cuando el 1 de febrero Sony invitó a medios de todo el mundo a una conferencia donde se hablaría del futuro de PlayStation rápidamente se difundió la información, como un tsunami de ida y vuelta, retocada, manipulada, interpretada… Todos sospechábamos que ese futuro pasaba por PS4 y, sin ningún pudor unos y otros tragándonos el pudor, publicamos que el 20 de febrero Sony presentaría PS4… Y Sony, hasta el mismo minuto 0 antes de la conferencia, nunca dijo ni una sola palabra que hiciera alusión a PS4 o que sonara de lejos a presentación. Por lo menos en España y os aseguro que pregunté día sí y día también.
No tengo datos, pero seguro que PS4 se convirtió en Trending Topic del mundo mundial, fijo que fue la palabra más buscada en Google en las siguientes 2 semanas. Y claro, había que sumarse a la corriente o quedarse fuera. Hoy, si no eres el primero en publicar una información no eres nadie. Hoy, si no publicas 15 informaciones sobre el mismo tema, no eres nadie. Si Google no te coloca en la primera página de los resultados de búsqueda, no eres nadie. Y todos queremos ser alguien. En el fragor de la batalla no te paras a pensar si es cruel disparar al estómago del enemigo o si es ético quemar los campos. Actúas. Te contagias y te vuelves infoxicador, propagando una plaga de la que nadie se siente responsable. Entre todos la mataron, pero ella sola se murió…
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Una de las mayores incógnitas que nos dejó la conferencia de Sony del 20F, y las posteriores declaraciones de sus distintos peces gordos, es el precio de la consola. Desde antes del famoso anuncio se rumoreaba que el precio de PS4 no sería nunca superior al precio de lanzamiento de PS3. Los distintos rumores, cálculos aproximados, adivinazaciones y publicaciones sorpresivas en tiendas online (algunas tienen ya pre-reserva en marcha) nos colocan en una enorme horquilla de 350 euros a los 899 dólares (700 euros), de una tienda australiana. Sí, es lo mismo que si digo que tengo entre los 30 y los 70 años. Una aproximación muy poco aproximada.
Qué queréis que os diga, el precio me parece un punto fundamental. Clave en estos tiempos de crisis en los que miramos la pela más que nunca. No creo que haya muchos compradores que se lancen a por PS4 cueste lo que cueste, cosa que sí ocurrió en los tiempos de PS3… El precio, hoy día, sí importa. Y podemos tratar de adivinar cuánto...
Aunque lo retro esté de moda, PS4 no va a ser retro-compatible… Vamos, que no podremos jugar con los juegos de anteriores PlayStation en la nueva máquina de Sony. Al menos, no con los que tenemos ya comprados…
La verdad es que no me sorprende para nada la noticia. Si PS4 es una consola totalmente nueva, con arquitectura interna nueva y con un lenguaje nuevo, lo lógico es que no entienda el idioma de los Blu-ray de PS3. Sólo hay una manera de hacerla compatible y es calzando dentro de PS4 el corazón de una PS3. Algo que podría hacerse, pero ¿no pedíamos una consola barata?
El pasado viernes asistí a una Master Class de nuestro Máster en Periodismo de Videojuegos. La impartían Jorge Huguet (director de márketing de Sony España) y Juan José González López Huertas (director de márketing de Microsoft). En la tanda de preguntas los alumnos interrogaron a Jorge sobre la no retrocompatibilidad de PS4… Y Jorge respondió que sólo el 7% de los usuarios usan la retrocompatibilidad de sus consolas. Que el coste no compensaba. Que, desgraciadamente, no se podía satisfacer a todo el mundo. Lo que corrobora un poco mi experiencia personal. Sí que probé la retrocompatibilidad de PS3, pero no puedo decir que realmente la usara. Es más, los...
Buenas tardes a todos. ¿Cómo estamos después de lo de anoche? Yo todavía en estado de shock. No he asimilador muy bien lo que esta madrugada estuve viendo (a ratos y a tirones) sobre la nueva PS4… Tengo un pequeño trancazo y a lo mejor los mocos se me pegaron en las neuronas y me perdí algo. A ver si me ayudáis. Me conseguí dormir pasadas las 3 de la mañana y me he pasado toda la noche soñando con PS4. Palabra. Eso sí, ya sabéis como son los sueños, raros, raros…
El caso es que me gustaron muchas, muchas cosas de la presentación de PS4 de ayer. Tantas, que si queréis las iremos hablando poco a poco en otros post. Ahora me gustaría centrarme en lo que no me gustó. Y no me gustó nada quedarme con la sensación de que me han ocultado información…
Lo de los juegos, más o menos sabíamos por donde iban a ir los tiros. Que Sony iba a apostar por la nube y que Gaikai iba a estar ahí, tampoco es nuevo (ya hablamos de ello en este post, ¿os acordáis?). Incluso el tema de las redes sociales y de la conexión con el mundo mundial era algo previsible, aunque reconozco que eso de que todo el mundo sepa dónde estoy, qué hago o a qué juego no me hace gracias. Para estar perennemente conectado hay que ser un poco voyeur y un poco exhibicionista y yo no soy ninguna de las dos...









