Metal Gear Solid 3: Snake Eater - Sala de Torturas

En la celda encontrarás un Tenedor. Úsalo para extraer la bala de tu pierna. En cuanto al Transmisor, puedes extraerlo también para evitar problemas después, pero si no lo haces, Ocelot te lo agradecerá... Tú decides. Ahora lo importante es escapar, ¿no? Pues tienes varias formas de hacerlo. Cómete la rata que hay en tu celda y lo que te dé de comer tu vigilante y ponte manos a la obra: la forma más sencilla es tomar la Pastilla de Muerte Falsa que tienes incrustada en la pierna. Sácatela con el Tenedor que hay en la celda. Tan sólo necesitarás tomártela para que la partida acabe, pero ¡sólo será aparentemente! Cuando en pantalla ponga «Continuar» o «Salir», dale a L2 para abrir el menú de objetos y tómate la Pastilla Resucitadora. De nuevo estarás en el juego y podrás darle su merecido al guardia que ha venido a verificar tu muerte. Fantástico.

Aunque ésa no es la única forma de escapar. Otra es simular una enfermedad. Si entras en el menú de Curas y usas el stick derecho para hacer girar a Snake durante un rato, al salir de la Pausa, Snake estará mareado y... Bueno, mejor compruébalo tú mismo. ¿Otra forma? Usa la radio para llamar a la frecuencia que The Sorrow te ha enseñado en la secuencia de vídeo anterior, a ver qué pasa...

Cuando estés listo, sal del edificio y dirígete al punto señalado en el mapa, la trampilla del suelo al noroeste.

Guía y trucos de Metal Gear Solid 3: Snake Eater