La opinión de
José Luis del Carpio

Videojuego como fin y como medio

Aula de formación en U-tad

Dejando de lado todo lo que concierne al marketing y a la empresa, el desarrollo de videojuegos se sustenta, como todos sabéis, en tres pilares fundamentales: arte, concepto y código. Áreas que, en prácticamente todas las profesiones, son independientes entre sí… excepto en el mundo de los videojuegos.

La transversalidad es una constante en el profesional de este sector, porque a la hora de desarrollar los ingenieros tienen que entenderse con diseñadores conceptuales, o, por ejemplo, los artistas deben ceñirse a las posibilidades gráficas que los ingenieros son capaces de ofrecer. Es imprescindible, dentro de la especialización, que unos entiendan a otros porque son dependientes entre ellos. Pero no nos confundamos. No se trata de un hombre orquesta que haga de todo, una especie de hombre del renacimiento aterrizado en el siglo XXI y que destile un conocimiento profundo multidisciplinar. Para nada. Se trata de un profesional especializado al máximo en una de las áreas antes mencionadas, pero con nociones suficientes y necesarias como para poder trabajar en equipo con sus compañeros de proyecto.

Esto más que ninguna otra cosa es lo que hace a los profesionales del videojuego diferentes. Están unos kilómetros por delante de profesionales análogos de otras industrias porque ven más allá que otros y su forma de trabajar es mucho más 360. Y por eso cada vez es más habitual que aquellos inicialmente formados para el desarrollo de videojuegos, acaben en otras industrias. Su versatilidad, su capacidad de ceñirse a unos plazos, la maleabilidad de su día a día por tener que adaptarse a las necesidades de un equipo y de un objetivo, la asunción de las ideas conceptuales y artísticas en tiempo real.. ¿Quién no querría a alguien así en su empresa? Lo que otros tendrían que aprender aceptando modificar sus hábitos, un profesional del videojuego lo tiene de forma “nativa”, lo mama desde su formación.

Y no es un augurio. Es una realidad que está pasando. Las salidas profesionales de los que estudian videojuegos van mucho más allá de un estudio más o menos indie, más o menos grande. Desarrollar software, aunque inicialmente se piense vocacionalmente en videojuegos, abre un abanico de posibilidades laborales infinitas precisamente por la creatividad intrínseca del sector que impregna a todos los que estudian y trabajan en videojuegos.

Como muchos sabréis, U-tad tiene dentro del Campus a Pyro Mobile. Justo antes de escribir estas líneas le pregunté a uno de sus responsables desde la era Commandos, Fco. Javier Soler “Maki”, por casos de fugas del estudio a otras disciplinas ajenas. Su respuesta fue “Pfffffffffff”, igual que el anuncio de la lotería...". Me contó que hay hasta casos de modeladores gráficos que se pasaron al diseño de joyas, numerosos grafistas que acabaron en Ilion Animation Studios (la otra pata del Campus de U-tad) o incluso ILM para trabajar en Star Wars, artistas que han creado empresas especializadas en hacer CGI, programadores que han sido “robados” para crear todo tipo de software, incluyendo hasta el tan popular Gambling… Y me viene ahora a la mente San Shepherd, que tras Pyro creó su empresa Escapist y dio forma a Mapa Estelar (Star Chart), un auténtico hito en cuanto a apps…

En fin, no tenga dudas y pongan un profesional del videojuego en su empresa aunque no sea de videojuegos (si consigue convencerle de abandonar su pasión). No solo dispondrán de talento, disfrutarán de algo más que solo los que tenemos la suerte de trabajar en el sector sabemos de lo que hablamos porque lo vivimos cada día. Es como un profesional en versión GOTY, y la industria tecnológica lo sabe. El futuro demanda profesionales de videojuegos, hasta para lo que no son videojuegos.

Fuente | U-tad