¿Ant-Man es científicamente posible?

¿Ant-Man es científicamente posible? ¿Sería posible un Hombre Hormiga como el de la última película de Marvel Studios? Un experto en la materia desarrolla esta idea. 

¿Sería posible que Ant-Man en la vida real? Un Hombre Hormiga científicamente exacto podría ser muy disinto al que hemos visto en la película de Marvel Studios que se estrentará este viernes en España. De hecho, el "Ant-Man real" dista mucho del protagonizado por Paul Rudd en la Gran Pantalla.

O eso al menos se desprende de una entrevista que Five Thirty Eight ha realizado a James Kakalios, autor del libro The Physics of Superheroes, en el que se habla de los límites científicos de los superhéroes.

En la entrevista Kakalios ha desmontado los poderes de Ant-Man. En los cómics, el Hombre Hormiga encoge hasta adquirir el tamaño de un insecto, gracias a las partículas Pym. A su vez, gana densidad y fuerza, siendo uno de sus puñetazos tan fuerte como una bala. Esto, claro, tendría complicaciones. La primera de ellas sería el cómo afectaría al aparato auditivo. Al reducirse en tamaño, el oído humano sería incapaz de registrar las frecuencias para las que esta diseñado y prácticamente sería incapaz de oir nada. Sería técnicamente sordo.

Paralelamente, la visión también se vería afectada. La apertura del iris en tamaño normal únicamente son unos milímetros. Pero si se redujera el cuerpo humano al tamaño de una hormiga, esta apertura sería comparativamente mayor, dejando pasar demasiada luz y cegando al hombre hormiga. De ahí que los ojos de los insectos no esté hechos como los de los humanos u otras especies, explicando el porqué de la especial arquitectura de los aparatos visuales de estos animales. 

Por otro lado, la voz también cambiaría. La voz humana funciona a 200 hercios, 200 ciclos por segundo. Kakalios explicó que: "Si nos reducimos al tamaño de una hormiga y modelas las cuerdas vocales a ese tamaño, la voz pasará de 200 a 3500 hercios. Así que hablaríamos con una voz chillona". Vamos, como Mickey Mouse o Chip y Chop, para que nos entendamos.

Pero todo ésto apenas importa, ya que de por sí el hecho de encoger a un ser humano al tamaño de una hormiga viola distintas leyes de la física. Y eso, sin contar con que comunicarse con las hormigas, mediante el casco, como se hace en el cómic y en la película, resultaría tremendamente complicado aunque, e lo menos imposible de todo. Siempre que se consiguiera replicar el ancho de banda en el que la señal electroquímica alcanza al cerebro de la hormiga, así como la feromona necesaria para su sumisión, las órdenes emitidas, posiblemente podrían domeñar a estos insectos. Aunque quizá la sobredosis de información los apabullara.  

Otras fuentes: Newsarama