Bioshock Infinite ya es Gold

Ken Levine, la cara más conocida de Irrational Games, confirma que Bioshock Infinite ya está acabado y que Sony y Microsoft ya lo han aprobado para su lanzamiento.

Si hace unas horas deleitábamos nuestro paladar auditivo con el primero vídeo doblado al castellano de Bioshock Infinite, poco después también tenemos la oportunidad de alimentar nuestro hype y expectación tras anunciar 2K Games que el tercer título de la saga, por fin, ha sido terminado y ya está en fase Gold.

El anuncio, como no podía ser de otra manera, ha llegado de la mano de Ken Levine, uno de los máximos responsables de Irrational Games y por ende de Bioshock Infinite, que con mucho sentido del humor ha hecho público que Sony, Microsoft y el Dios del PC han aprobado el estado del juego, por lo que el equipo de producción ya está trabajando a toda máquina para llenar flotas de camiones de copias del título y repartirlas por el mundo para el 26 de marzo.

En sus propias palabras, el coste total del juego han sido cinco años, 941.000 millones de Klingon Darse sin contar con la propina, 47 camellos, un flan de arándano y la sangre, sudor y lágrimas de todo el equipo de desarrollo. Podemos dejar de lado las bromas y quedarnos con esos cinco largos años que lleva el estudio esforzándose para conseguir que Columbia nos quite el sueño tal y como lo hizo Rapture en su día, para lograr volver a ofrecernos una experiencia digna del nombre Bioshock.

Sin ir más lejos, ayer un miembro de Irrational Games desvelaba que habían desechado material en el desarrollo de Bioshock Infinite suficiente como para crear cinco o seis juegos más. Esto nos refleja que el listón ha estado muy alto en todo momento a la hora de ir montando las piezas del puzzle que era la creación de su última obra, y que ningún detalle ha sido dejado al azar, como por ejemplo la ausencia de multijugador o el cambio de emplazamiento.

A partir del 26 de marzo, si todo sale según lo previsto tras el retraso, podremos vivir en nuestras propias carnes la historia de Booker y Elizabeth en la ciudad aérea de Columbia, que, por lo menos en el sentido literal de la expresión, estará a la altura. ¿Tenéis ganas de echarle el guante a uno de los títulos más importantes del año?