Castigado al desierto por su adicción a Counter Strike

Josh CSGO

Todos, en algún momento u otro, nos hemos enfrentado al clásico ''como no dejes de jugar, le meto una clave a la BIOS'', un castigo bastante molesto si tus padres controlaban de ordenadores. Sin embargo, debemos dar gracias de no haber sido el joven Josh, de Michigan, un muchacho cuya adicción a Counter Strike le ha llevado al desierto.

El joven Josh dedicaba unas doce horas y media al día, o 60 horas a la semana, como si fuera una jornada laboral algo larga, a CS:GO. Se acostaba a la 1 de la mañana y se levantaba para comer y seguir jugando a Counter Strike, entre otros videojuegos. Preocupados, sus padres intentaron reducir las horas de juego, dando como resultado un mal comportamiento por parte de Josh. Al final, recurrieron a una terapia de choque: mandar a su hijo al desierto de la zona de Salt Lake durante dos meses y, por supuesto, aislarlo de toda tecnología.

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En el desierto, Josh tuvo que enfrentarse a diversas pruebas para salir victorioso y poder volver a casa y, además, parte de este plan de rehabilitación consistía en realizar un escáner cerebral para comprobar el nivel de actividad en el cerebro antes del viaje (cuando aún estaba muy pendiente del videojuego) y después, cuando se ''rehabilitara''. El resultado es que, como podéis ver en esta imagen, hay un cambio en la actividad cerebral:

Josh CSGO

Como leemos en el portal Dotesports, en el programa de la televisión ABC donde se recogen este tipo de adicciones, también se han tratado con severidad otros casos de adicción a juegos como Minecraft o a dispositivos electrónicos como el teléfono móvil.

¿Un castigo demasiado duro? 

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