El compositor de Resident Evil y Onimusha resulta ser un fraude

Esta semana ha salido a la luz el escándalo de Mamoru Samuragochi, que firmó numerosas piezas musicales que no eran suyas, y que afirmaba ser sordo cuando en realidad escuchaba perfectamente.

Mamoru Samuragochi fue el compositor de las bandas sonoras de Resident Evil: Director's Cut (edición para la cual presentó una música sinfónica distinta del juego original) y del primer Onimusha. O al menos, eso creíamos hasta ahora. Afirmaba padecer una enfermedad degenerativa que acabó dejándole sordo, pese a lo cual siguió componiendo música. Debido a esto, los medios de comunicación japoneses le apodaron durante mucho tiempo "el Beethoven moderno". Sin embargo, resulta que siempre fue capaz de escuchar perfectamente.

No sólo era reconocido por la música de videojuegos, sino también por por otras piezas de música clásica. La obra más famosa a su nombre, Symphony No. 1 "Hiroshima", dedicada a las víctimas de la bomba atómica de Hiroshima (los padres de Samuragochi eran supuestamente supervivientes de aquel ataque) fue todo un éxito de ventas en Japón, y fue aplaudida a lo largo y ancho del país.

Y ahora, un atleta japonés iba a utilizar otra obra atribuida a a Samuragochi (Sonatine for Violin) para representar al país en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi. Esto fue lo que definitivamente impulsó al verdadero autor de estas obras a romper el silencio, ya que afirma que no hubiera podido soportar ver cómo estas mentiras y fraudes llegaban incluso a la competición olímpica.

Takashi Niigaki era el músico que compuso las bandas sonoras de los citados videojuegos y las otras obras con las que Samuragochi fue reconocido como uno de los grandes compositores de Japón. Niigaki ha reconocido que le pagaron 7 millones de yen (alrededor de 50.000 euros) durante las dos décadas que duró la colaboración entre ambos, en las cuales compuso alrededor de 20 piezas musicales. Una cifra muy baja si tenemos en cuenta el tiempo que duró el "trabajo" y el éxito que generó.

Al principio, Niigaki pensaba que le estaban contratando para ser sólo un asistente del compositor. "Pero luego me di cuenta de que él ni siquiera era capaz de escribir partituras musicales. Al final, me convertí en su cómplice", se lamenta Niigaki. "Le dije varias veces que debíamos dejar de hacer esto, pero nunca se rendía. Incluso llegó a decirme que se suicidaría si dejaba de componer para él".

Además, Niigaki afirma que el supuesto "Beethoven moderno" ni siquiera era sordo. "Al principio actuaba ante mí como si padeciera de pérdida de oído, pero dejó de hacerlo con el tiempo". Por lo visto, Samuragochi se hizo pasar por sordo para generar una especie de misticismo alrededor de su imagen como compositor.

Según el abogado de Mamoru Samuragochi, éste ha afirmado que lo que hizo "es totalmente inexcusable" y que se arrepiente "profundamente".