Comprobado, el cerebro de un gamer compulsivo funciona de forma diferente

Hay que diferenciar al jugador casual del compulsivo. Como sabéis este último es aquel que en muchas ocasiones deja de lado actividades esenciales como el comer o dormir en beneficio de poder echarse unas partidas, sean del juego que sea, y en cualquier plataforma. Ahora un estudio ha demostrado que sus cerebros funcionan de una manera diferente.

Según hemos podido conocer a traves de Science Alert, el cerebro de un jugador compulsivo se conecta de forma diferente a como lo hacen normalmente el resto de personas. Los investigadores se basan en las pruebas obtenidas de hiperconectividad entre distintas áreas de su cerebro, además de mayores niveles de distracción. Este estudio se ha centrado en chicos y chicas de entre los 10 y 19 años, que han buscado ayuda profesional por su trastorno de juego compulsivo con videojuegos online. El principal síntoma para considerarse uno de estos jugadores compulsivos es el hecho de dejar de comer y dormir por seguir jugando conectados con otros miles de jugadores. A estos pacientes se les comparó con otro grupo de chicos y chicas que no tienen este tipo de adicción al juego, y los resultados fueron sorprendentes. 

Las resonancias magnéticas han encontrado una mayor coordinación en la parte del cerebro que se encarga de identificar lo que es importante y para lo que se deben emplear los recursos de nuestro cuerpo. Hacen un símil, y esto querría decir que serían capaces de evitar el atropello de un coche en la vida real igual que esquivan las balas de forma virtual en un juego. Según el autor del estudio, Jeffrey Anderson, de la universidad de Utah "Esta híperconectividad podría ayudar a alguien a pensar de manera más eficiente" además también han dado con una mayor coordinación entre la corteza prefrontal dorsolateral y la unión temporoparietal del cerebro, algo que preocupa más a los expertos.

Y es que este tipo de coordinación está asociado a la esquizofrenia, el síndrome de Down o al autismo, así como a personas que nos son capaces de contener de forma regular sus impulsos. Esto podría explicar la mayor facilidad para distraerse de estos jugadores compulsivos y su mayor falta de disciplina. Lo que no son capaces de asegurar estos científicos es si estas diferencias cerebrales han surgido como consecuencia del juego compulsivo, o si bien este tipo de conexiones diferentes ya existían en el cerebro y han sido los causantes de haberse sentido atraídos de esta forma tan extrema de  juegar con videojuegos.

No obstante, y dejando de lado este estudio, como todo en la vida, el exceso siempre es malo, y por eso os recomendamos que juguéis mucho, pero sin dejar de lado otras partes esenciales de nuestras vidas, como los amigos, familia y por supuesto, comer y dormir.