Día de Internet: Cinco cosas que no podías hacer con los videojuegos antes de internet

Los que somos un poco más talluditos y ya jugábamos en los ochenta, esto de internet ha supuesto un antes y un después en nuestra vidas.

Pero no sólo a los más veteranos les ha cambiado la vida con internet, porque también los más jóvenes viven los videojuegos de una forma hoy en día que seria inconcebible sin internet. Hoy se celebra el día de internet, y recordamos cinco cosas que eran muy distintas antes de llegar la red de redes.

 

  • Comprar un juego desde tu casa. En los ochenta y noventa lo de comprarse un juego era todo un rito, nada de pinchar un botón, meter los datos de la tarjeta y descargar. Previa exhaustiva ojeada de nuestra querida Hobby Consolas, Micro Hobby o Micro Mania, emprendíamos el camino hacia nuestra tienda de barrio, que había muchas, o al supermercado en el día del lanzamiento, y nada de esperar horas descargando un juego, cartucho dentro o cinta en el radiocasette y fiesta.
  • No podías jugar con tus colegas partidas multijugador cada uno desde su casa. Básicamente había que conformarse con jugar a pantalla partida en la misma televisión o con un cable link de esos oficiales o un módem como el de juego de guerra, que por entonces era básicamente ficción, o echarte unas partidas con los amigos en los recreativos ¡molaba todo!

  • No había actualizaciones para tu consola cada vez que querías jugar a tu título favorito. Tu Nintendo o consola de Sega nacía, crecía y moría con el mismo software, nada de actualizaciones, ¿para qué?
  • DLC´s, no gracias. Las decenas de contenidos extra que inundan hoy las tiendas digitales no existían como tales, una de dos, o el juego lo comprabamos finito y terminado, o si existía algún contenido extra, nos calzaban una segunda parte, tal cual.
  • Nada de chats, y menos de VoIP! Antes de internet, debías olvidarte de estar constantemente conectado con tus amigos, una de dos, o le contabas todos tus progresos en tu Megadrive, Super Nintendo cuando cuando bajaras a jugar al fútbol con tus colegas, o bien te enganchabas al teléfono a contárselo todo, eso sí, arriesgándonos a una colleja de papa, y es que por entonces no había tarifa plana ni nada que se le pareciera.

Seguro que vosotros tenéis muchas más cosas que contar de vuestra vida con los videojuegos antes de internet. ¿A qué esperáis?