El futuro está en las 3D de cartón piedra

La moda de las gafas 3D se extiende de manera imparable. Si el cine ya ha encontrado una vía para paliar los efectos de la piratería y los fabricantes de televisores se afanan en lanzar modelos compatibles, los videojuegos no van a ser menos. Desarrollos como Avatar, que ofrece la experiencia más alucinante jamás vista, han dado pie a que esta posibilidad de verlo todo en 3D se ofrezca como un recurso más de márketing.

El desarrollo de juegos avanzados, compatibles con gafas y pantallas especiales, es un esfuerzo que no todas las compañías se pueden permitir. De ahí que estén empezando a abrirse paso algunas soluciones como Trioviz, que son capaces de convertir un juego normal en otro 3D donde la sensación de profundidad resulta alucinante.

Esta tecnología aprovecha la forma en la que se dibujan los gráficos de los juegos para servirse de la información contenida en el llamado Z-buffer y generar, a partir de ahí, una sensación de profundidad e inmersión que enriquece las partidas. Para experimentarlo no hacen falta unas gafas de última generación, valen unas simples de cartón (con los plastiquitos esos rojos y azules), lo que supone un recorte más que considerable en los costes y, por lo tanto, una reducción del precio que tendremos que pagar. ¿Un ejemplo de videojuego que podrá disfrutar de esta tecnología 3D de cartón piedra?, la edición juego del año de Batman Arkham Asylum.