Entrevista: ¿de dónde viene el fenómeno zombi?

El revuelo que está provocando el lanzamiento de Resident Evil 6 y el estreno casi simultaneo de Resident Evil Venganza nos ha llevado a preguntarnos por el origen del fenómeno zombi. Para aclararlo, hablamos con Jorge Martínez Lucena, autor de varios libros sobre el tema, como anticipo a su participación en el coloquio que mantendremos en el Resident Evil Day del próximo sábado.

¿De dónde viene el fenómeno zombi que tantos juegos, películas, comics y series de televisión está provocando? ¿Por qué nos despierta tanto interés todo lo que tiene que ver con los muertos vivientes? Preguntas como estas han vuelto a asaltarnos a raíz de la llegada de Resident Evil 6 y el estreno de Resident Evil Venganza. Para saberlo, hemos recurrido a Jorge Martínez Lucena, profesor de la Universitat Abat Oliva CEU y autor de libros como Vampiros y zombis posmodernos o el más reciente Ensayo Z. Una antropología de la carne perecedera. Esta interesante entrevista es solo un "aperitivo" de lo que nos contará en el coloquio que mantendremos en nuestro Resident Evil Day del próximo sábado, en el que también hablaremos de la saga de Capcom en general, de su sexta entrega y de su relación con las películas. Todavía quedan algunas entradas a la venta para el Resident Evil Day. ¿Os lo vais a perder?

¿Cuál es el origen cultural del fenómeno zombi? ¿existe un punto de partida identificable?

El zombi es una creación caribeña. Los bokores (brujos haitianos) resucitan a algunas personas y las convierten en sus esclavos. Aunque se trata más de química que de magia. Mediante una neurotoxina que extraen del pez globo simulan la muerte de su víctima. Por el calor que hace en el caribe tienen que enterrar rápidamente el falso cadáver. Poco después van al cementerio y lo reaniman. Gracias a los daños cerebrales y al suministro constante de escopolamina (la famosa droga de los violadores, que entre otras cosas inhibe el recuerdo), subyugan sus voluntades. Aunque esto no es más que un punto de partida para el cine, que convierte al zombi en un engendro mucho más rico en significados. El zombi ya no es el esclavo del bokor, sino de cualquier poder sospechoso, como los comunistas, los republicanos, los medios de comunicación, la misma democracia del bienestar y del consumismo, etc. 

¿Puedes repasar brevemente su influencia en diversos campos?

El zombi como producto cultural nos llega hoy por todas partes. Estamos rodeados. Los Simpson y Bob Esponja dedican capítulos a los zombis. La películas de zombi ya no son de serie B. Las hay muy taquilleras. Aparecen las zombie comedies, películas como Zombis Party, Zombieland o Fido, cargadas de un humor inteligente. Tenemos también cómics como The Walking Dead que se convierten en exitosas series televisivas, video-juegos que como sabéis se convierten en sagas cinematográficas, muñecas con estética de muerto viviente que se convierten en los grandes éxitos de venta en Navidad, aplicaciones de ordenador que recrean fotografías de personas en su propia versión zombi, carreras populares que consisten en huir y esquivar zombis, búnkers construidos por fans del fenómeno en sus propias casas, y merchandising, mucho merchandising... Ah, y también tendríamos algunos bancos zombis, ¿no?

 

También hablas de los zombis como metáfora de problemas actuales como la depresión o la crisis. ¿Nos lo puedes explicar?

Con respecto a la depresión, el parecido es directo, no metafórico. El depresivo tiende a vivir su cuerpo de modo opaco. Nuestro cuerpo, aunque no hayamos caído en ello, está casi siempre en modo transparente, nos transparenta la realidad. Sólo cuando el cuerpo nos duele, cuando sentimos vergüenza o estamos deprimidos, nuestro cuerpo se siente a sí mismo y entorpece el sentimiento del mundo. Al zombi el mundo tampoco le resulta transparente, es como nuestra versión instintiva, simplificada. Sólo es impulsado por lo impulsivo. Sólo reacciona si detecta actividad humana, es decir, comida. Nada más le interesa. No le interesa nada que no sea devorar lo humano, auto-devorarse. Algo parecido al sentimiento de la depresión. Con respecto a la crisis, recuerdo a indignados del mundo entero que se han disfrazado de zombis.

¿Por qué lo han hecho?

Yo creo que porque vestirse de zombi ante los banqueros de Wall Street o ante los políticos corruptos es como decirles: "vosotros nos veis así, como pedazos de carne, pero somos más que eso". En cierto modo, el zombi representa al hombre cuando se le mira a través de la lente materialista de la economía y de la ciencia, como si fuese sólo su hipoteca o sus visceras. Algo que tendemos a hacer entre nosotros, y más todavía en tiempos de crisis, desgraciadamente.

FInalmente, ¿por qué crees que los zombis despiertan tanto interés entre la gente?

Creo que hay dos razones fundamentales. La primera es sencilla y es compartida con mucho cine entretenido de acción y de terror: machacarle al cerebro a un tipo sin que éste sea humano y haya que sentirse responsable al respecto es algo que puede resultar liberador de ansiedad. La segunda razón es que el zombi y el superviviente nos permiten conocernos y pensarnos a nosotros mismos. El zombi es el hombre alienado por la política, por el consumismo, por cualquier cosa que creamos que nos puede estupidizar. El superviviente es un hombre como nosotros que tiene que luchar contra su parte zombi, que tira de él confabulada con la mayoría zombi, ansiosa de devorarlo. El gran misterio de las películas de zombis es de dónde bebe la esperanza de los supervivientes que tienen esperanza en ese mundo apocalíptico.