Estrenamos Game Room en PC y Xbox

Hay que ver lo poco que pasa el tiempo para algunos. Y si no, que se lo digan a los juegos que ha metido Microsoft en su recién estrenado Game Room para Xbox 360 y PC con Windows Live. Clásicos como Centipede, Asteroids Deluxe, Super Cobra o versiones de toda la vida de juegazos clásicos de sobremesa que sirven para que, a los más carrozas, se les salten algunas lagrimitas por tantos buenos momentos vividos. Sin embargo, para quienes no sepan qué es un microordenador de 8 bits, o un salón recreativo con arcades, este Game Room es toda una oportunidad de viajar al pasado.

La propuesta de Microsoft pasa por reunir una amplia colección de juegos, pero no sólo eso, sino que en la sala de máquinas, podremos ver los muebles originales con sus detalles gráficos tal cual fueron diseñados en el momento de su lanzamiento: las naves del Galaxian, la bocaza amarilla del Pac Man... ¿recordáis?

Para utilizar el Game Room, sólo debemos ir a la máquina que queremos probar con nuestro avatar (el miniyó que tenemos en Xbox Live), colocarnos justo enfrente y meter (figuradamente) monedas para iniciar la partida. La vista, en ese momento, pasa a ser en primera persona y comenzaremos la partida.

A la hora de echar unas partidas, contamos con créditos que debemos ganarnos y que se pueden conseguir si nuestros amigos de Xbox Live visitan nuestra sala de juegos particular. La verdad es que, aparte de jugar a algunos títulos más o menos interesantes, lo peculiar del entorno creado en Game Room es la idea de compartir. Sí, podemos dejar entrar en nuestra sala de juegos, con amigos que llevan sus avatares y miran por encima de nuestros hombros. Como hacíamos en los salones, algunos de nosotros, claro. Las máquinas que compremos, también estarán a disposición de nuestros compañeros de billares y antros de perdición. Pero, realmente, es el afán coleccionista lo que parecen querer despertar en Microsoft.

Las similitudes con Home de PlayStation 3 son mínimas, pero podría servir para ilustrar lo que es un lugar común para nuestros amigos y nosotros. Un entorno tridimensional por donde nos desplazamos con el cursor o el stick analógico del mando, accediendo directamente a las salas donde están las recreativas que hayamos comprado. Eso sí, las máquinas cuestan Microsoft Points, a diferencia de algunos adornos y las partidas que echamos al principio. El crédito inicial, de 20 unidades, sirve de gancho para que caigamos en la tentación. Sin embargo, en la práctica, podemos jugar mucho sin gastar dinero de verdad y estirando ese saldo que nos regalan.

Hasta nuevo aviso, podemos acceder a máquinas y optar por la demostración de la misma. De esa forma se puede jugar e, incluso, dejar nuestros records al final de la partida. Otra posibilidad muy interesante es la máquina del tiempo, que nos ofrece la posibilidad de volver al punto en que nos mataron o al principio mismo de la partida, antes de dar al botón de uno o dos jugadores. Partidas gratis, por el momento.

Game Room es un servicio realmente curioso, aunque ha comenzado con modelos alejados de los verdaderos clásicos, salvo alguna honrosa excepción. Esto puede echar para atrás a algún que otro descuidado, que se deje asustar por los gráficos y carezca totalmente de morriña electrónica o pertenezca a una generación superior a los 32 bits.