Evil Dead: El Musical

Con su remake en ciernes, Evil Dead llega con su version musical a los escenarios madrileños. Con mucho cachondeo, letras gamberras y el desparpajo de unos actores que no se cortan ni un pelo, esta obra se presenta como una digna sucesora de la peli de culto.

El musical canadiense que nació como homenaje a la obra de Sam Raimi en 2003 y que se postula como el Rocky Horror Show de esta década llega a Madrid en pleno Halloween. Esta obra, la cual recoge la trama de Evil Dead 1 y 2 en su poco menos que 100 minutos de representación, no se limita únicamente a reirse del género slasher con mucha saña, sino que acaba implicando (y salpicando) al público hasta sus últimas consecuencias.

La obra en cuestión retrata de modo desenfadada la macabra experiencia de Ash Williams (interpretado por Bruce Campbell en la cinta original) cuando su fin de semana idílico con amigos okupas en una cabaña en los bosques de Tennessee se convierte en una orgía de sangre, visceras, zombies y magia necromántica.

Este modesto montaje cuenta con un elenco de 16 actores, con Pablo Pujol y David Ordiñas al frente, interpretando al aguerrido (y socorrido) Ash. La dirección de escena corre a cargo de Chemari Bello, mientras que la música es cosa de César Belda, quien pasa de óperas como La Traviata o La flauta mágica a ponerse a la batuta del conjunto rockero que sirve de orquesta.

Di hola al Rey, muñeca.

Y ahora, la opinión de vuestro crítico (yo, el abajo firmante), quien estuvo en el tercer preestreno, como un señor, viendo a Pablo Puyol en las carnes de Ash. Y tras esa visión solo tiene dos palabras para definir el musical de Evil Dead: MUY GRANDE.

Para empezar, hay que aplaudir la actuación de Puyol, ya que se aleja de los clichés de UPA y Los Serrano. Interpretando al mayor bad-ass del género slasher, el actor se luce y mucho. No es Bruce Campbell, pero no necesita serlo tampoco. Realiza una interpretación más que digna, viéndoselo muy suelto. Y más de uno tendrá ganas de ponerse en casa la trilogia Evil-Dead despues de contemplar como se arma con la sierra mecánica.

Idéntica crítica se merecen TODOS los miembros del reparto, cuyo trabajo físico, expresión corporal y actuación es tremenda. Porque Evil Dead NO es una obra de sustos, sino de una auténtica broma de MUY buen gusto para los adictos al género. Y, en este aspecto, el trabajo de los actores es muy honesto y transmite una sensación plena de gamberrismo.

Otro punto que no hay que olvidar son aquellos relativos al decorado, al atrezzo y a los efectos. Haceos a la idea de que vais a ver una obra de instituto. Esto no es La Bella y la Bestia o El Rey León, pues no pretende serlo. Con medios relativamente limitados, se consigue salpicar de sangre al espectador, fingir un viaje en coche, vertices temporales, mutilaciones y demás efectos que pueden parecer cutres a primera vista. Y no os engañéis, son cutres porque esa es la idea.

Pero, en definitiva, Evil Dead: el Musical es una sana diversión para todos aquellos que crecimos con el terror slasher de los 80-90 y que consideramos a Bruce Campbell el profeta del badassismo y todo un ejemplo a seguir a la hora de tratar con las hordas de no-muertos. 

Puede que no sea el ideal para llevar a tu madre por su cumpleaños, o a tu pareja si es muy tiquismiquis. Pero sin duda será la obra con la que más te descojonarás en mucho tiempo. Y lo mejor, a un precio MUY barato. La entrada más cara será de 20 euros, tan solo reservada para aquellos adeptos que quieran sentarse en las primeras 5 filas, en donde la sangre, visceras y fluidos les salpicarán. Pero claro eso ya es otra historia.

Pero si aún así no os convence, os aconsejo que miréis la página oficial del musical. No os arrepentiréis. Evil Dead: El Musical se comienza a representar en la sala 18 del Kinépolis (Ciudad de la Imagen) a partir de hoy 31 de octubre, en pases de fin de semana.