Fallece el actor Michael Clarke Duncan

Menos de ocho semanas tras un ataque al corazón, Michael Clarke Duncan ha fallecido en Los Ángeles. El actor de 54 años deja tras de sí un legado en películas inolvidables así como apariciones en series de televisión e interesantes colaboraciones en el mundo de los videojuegos.

Cuando pensamos en Michael Clarke Duncan, la primera película que se nos viene a la cabeza es sin duda La milla verde, con la que fue candidato al Oscar. Pero antes de eso, este formido actor de 1'96 ya había aparecido en series de televisión como Matrimonio con hijos, El príncipe de Bel-Air o Una chica explosiva.

Fue un pequeño papel en Armageddon en el 98 el que le condujo a su interpretación más destacada y emotiva en la sobresaliente película de Frank Darabont La milla verde. En este drama carcelario, compartía protagonismo con Tom Hanks prestando su potente imagen a un recluso (el inolvidable John Coffey extraído de una novela de Stephen King) condenado a la pena capital por un terrible crimen.

También pudimos verle en películas como Sin City: ciudad del pecado, Street Fighter: la leyendaEl planeta de los simios, El rey escorpión y Daredevil.

Su voz personal y cargada de matices, está presente en videojuegos como Panic in the Park (1995), Star Trek: Klingon Academy (2000), Soldier of Fortune (2000), SOCOM II: US Navy SEALs (2003), Forgotten Realms: Demon Stone (2004), The Suffering: Ties That Bind (2005),  Saints Row (2006) o God of War II (2007). Los jugones lo recordarán especialmente por este último juego, en el que prestó su voz al imponente Atlas (en la imagen de abajo). Por supuesto, eso se restringe a la versión original, pues en España fue Roberto Encinas quien se encargó de ese papel.

Recientemente, había trabajado en la serie de Fox The Finder, y se encuentran en fase de post-producción sus últimos trabajos en cine en las películas In the Hive y The Challenger.

Para algunos, este entrañable actor siempre será, como su personaje Coffey, un mago capaz de sortear la muerte para seguir viviendo en nuestras retinas.