Juego de tronos: la Historia detrás de la ficción

¡ALERTA, SPOILERS! El siguiente reportaje contiene detalles importantes del argumento de la serie de televisión Juego de tronos. No obstante, la información contenida en los libros es mínima. Nuestro consejo: si no has visto todos los capítulos de la serie y no quieres saber nada... no sigas leyendo. 

El universo creado por George R.R. Martin en las novelas de Canción de hielo y fuego y su adaptación a la pequeña pantalla con la exitosa Juego de tronos han conquistado al público de todo el mundo. Las razones del éxito de esta saga fantástica son muchas, desde las absorbentes intrigas políticas a los inesperados giros argumentales que, como la sangre de sus muertos, salpican cada entrega. Pero como el mismo autor ha reconocido este mundo en el que la magia comienza a renacer no se encuentra tan alejado de la realidad, y las inspiraciones históricas de las que bebe son tan dispares como los pueblos y ciudades que presenta. Por supuesto, os advertimos de que podéis dar con algún SPOILER en este reportaje si no lleváis la serie al día, así que proceded con cuidado. Ahora sí, comencemos por la nota patria que lleva meses ocupando titulares: el reino de Dorne.

Tras meses de rumores, confirmaciones y finalmente cientos de fotos de fans codeándose con los actores de Juego de tronos en Sevilla y en Osuna, todos sabréis que la serie de HBO se ha trasladado a España para recrear Dorne. Situado en la región más meridional de Poniente, este reino se erige como un maravilloso enclave semidesértico, política, cultural y étnicamente diferenciado del resto del continente bajo el gobierno de la casa Martell. Como el propio autor ha reconocido, Dorne se inspira en Al-Ándalus y Daniel Rodríguez Cardoso, licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, doctorando en Historia Medieval y seguidor de la saga, nos explica por qué. 

“En las novelas, Dorne se describe como un país caluroso, formado por gentes de sangre caliente que aunque forman parte de Poniente están separados geográfica y culturalmente del resto”, explica Rodríguez. “Esta descripción es similar a la visión romántica que tenía Europa de España en el siglo XIX, como un país exótico aislado del resto de Europa poblado por gentes temperamentales de tradiciones y cultura diferentes”. La horticultura, la fruta o el vino están muy presentes en estas dos culturas donde el agua es un elemento esencial.

El Real Alcázar de Sevilla, uno de los palacios más extensos de Europa y el más antiguo todavía en uso desde el siglo X con los omeyas, acogerá Dorne con la ayuda del municipio de Osuna, que aportará la Colegiata, la Universidad, la zona de Las Canteras o la centenaria plaza de toros para recrear este y otras localizaciones de Juego de tronos. Pero basta ya de mirarnos el ombligo y entremos en materia.

Las inspiraciones de George R.R. Martin

Las dos principales fuentes de Martin a la hora de escribir Canción de hielo y fuego son la literatura fantástica, ocupando un lugar destacado la épica saga de J.R.R. Tolkien El señor de los anillos, y la historia medieval. “La Heptarquía anglosajona, formada por Kent, Sussex, Wessex, Essex, Northumbria, Estanglia y Mercia guarda una evidente relación con los siete reinos”, explica el historiador. ¿Pero qué es la Heptarquía anglosajona? Se trata del nombre dado al período de la historia británica que sigue la ocupación romana entre 475 y 827, un momento caracterizado por la formación de estos siete reinos por los pueblos anglos, sajones y jutos, que desde el siglo V invadieron la parte meridional de la isla de Gran Bretaña. Pero los parecidos cruzan fronteras. O mejor dicho, muros.

 

“Incluso se puede ver en los pictos, el pueblo que habitaba al norte del muro de Adriano en lo que más tarde se convertiría en Escocia, a los salvajes que viven más allá del muro de Juego de tronos”, añade Rodríguez. Porque como Martin ha señalado la gigantesca muralla que protege a los habitantes de Poniente de los misterios del norte (y especialmente de los caminantes blancos) es una revisión del Muro de Adriano, una antigua construcción defensiva de la isla de Britania levantada entre los años 122 y 132 d. C. por el emperador romano del mismo nombre. Un muro que sirvió para defender el territorio sometido de las incursiones pictas al tiempo que marcaba el límite del imperio romano.

En el muro nos encontramos con la guardia de la noche, la organización dedicada a la defensa de esta frontera cuya jerarquía y votos recuerdan a los monjes cristianos. Obediencia, castidad, pobreza… ¿os suenan? Pero tomemos el Camino Real y las demás vías de Poniente para seguir comprobando que cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. “Las diferentes rutas de Poniente se inspiran en las vías romanas y medievales de Inglaterra. De hecho en Inglaterra aún hoy utilizan la palabra ‘street’ que procede del latín ‘strata’, que significa vía pavimentada”, cuenta el historiador.

Siguiendo el Camino Real los habitantes de Poniente llegan a Desembarco del Rey, ciudad inspirada en la capital del mundo medieval: la inexpugnable Constantinopla bizantina. Famosa por su belleza y su riqueza, sus legendarias defensas fueron responsables de la salvación de la ciudad frente a varios asedios árabes, algo que recuerda la Batalla de Aguasnegras de Juego de tronos. Pero es que incluso el arma secreta que Tyrion Lannister utiliza para derrotar a Stannis Baratheon, el fuego valyrio, es un calco de otro elemento sacado de la realidad: el fuego griego.

Inspiración en hitos históricos

“Se trataba de una sustancia casi imposible de apagar usada por la civilización bizantina que, como en Juego de tronos, ardía incluso en el agua. Lo curioso es que su composición hoy día se desconoce ya que se perdió en la caída de Constantinopla”, explica Rodríguez. Y continúa señalando otros paralelismos.

“Durante el mismo asedio, en el libro vemos otro artilugio de gran valor en la defensa de la ciudad, y es la cadena que usó Tyrion para encerrar a los barcos de la flota de Stannis. Colocada en la desembocadura del río, una vez tensada evitaba la posible huida de la flota mientras el fuego valyrio consumía sus barcos. En Constantinopla encontramos una cadena parecida, utilizada durante los continuos asaltos que vivió la ciudad a lo largo de su historia”, cuenta.

Y hablando de Tyrion, ¿cómo os quedáis si os decimos que el personaje podría ser el alter ego de un famoso general español? Se trata de Blas de Lezo, uno de los marinos más importantes (y olvidados) de la Historia naval española, también conocido como Almirante Patapalo o (redoble de tambores) Mediohombre. Tuerto, cojo y manco desde los 27 años por las heridas sufridas en combate, este oficial guipuzcoano consiguió resistir el ataque de 195 navíos ingleses durante el siglo XVIII en Cartagena de Indias con apenas seis barcos. Algo que recuerda, incluso por las tácticas utilizadas, a la mencionada defensa realizada por Tyrion en Desembarco del Rey. Porque Blas también utilizó bolas encadenadas para inutilizar los barcos enemigos así como cañones cargados con material incendiario para prender fuego a los buques enemigos.


Rodríguez reconoce que Lezo podría haber inspirado a Martin para crear a Tyrion, pero señala también las similitudes del personaje con un emperador romano: Claudio. “El primero es un hombre deforme del que la gente se burlaba llamándole gnomo, enano o mediohombre, pero a lo largo de la serie se reivindica como un astuto estratega de aguda inteligencia. El segundo permaneció apartado del poder por su cojera y tartamudez, aunque finalmente llegó al trono imperial donde demostró ser un administrador capaz y un gran promotor de obras públicas”, explica.

Personajes, ciudades, hechos históricos, pueblos y más

No penséis que Juego de tronos sólo se inspira en personajes o ciudades: también hay sitio para acontecimientos reales. Como La Guerra de las Dos Rosas, una guerra civil que enfrentó intermitentemente a los miembros y partidarios de la Casa de Lancaster contra los de la Casa de York entre 1455 y 1485, cuyo reflejo estaría entre los Lannister y los Stark respectivamente. O la impactante Boda Roja, el sangriento final de la tercera temporada que por mucho que sorprendiera a los espectadores traslada dos matanzas reales: La cena negra (1440) y La masacre de Glencloe (1692). A grandes rasgos, dos celebraciones protegidas teóricamente por las leyes de hospitalidad que comenzaron como encuentros amistosos para forjar alianzas y terminaron con los aspirantes al trono no deseados, como el propio Robb Stark y compañía, muertos.

Pero existe vida más allá de Poniente, y Rodríguez continúa con esta interminable letanía de comparaciones enfrentando a Daenerys Targaryen y Artemisia de Halicarnaso, la fiera comandante de Jerjes I de Persia que participó en la Batalla de Salamina en el 480 a. C durante la Segunda Guerra Médica y a la que recientemente encarnó Eva Green en ‘300: el origen de un imperio’. Un personaje que a muchos recuerda a Juana de Arco. Pero también su antepasado, el fundador de la dinastía Targaryen Aegón El Conquistador, transpira historia.

“Aegón I es el hombre que consiguió unificar los Siete Reinos que ocupaban el territorio de Poniente bajo su mando. Para crear a Lordragón George R.R. Martin se inspira sin duda en Guillermo I El Conquistador, rey de Inglaterra entre el 1066 y el 1087. Además, en ambos casos tras la conquista se daría paso a la construcción de edificios que simbolizarán la justicia del rey, como son la Fortaleza Roja o La Torre de Londres”, cuenta Rodríguez. Pero volvamos con la madre de los dragones.

Siguiendo los pasos de Daenerys nos encontramos con los dothrakis, un pueblo de guerreros nómadas (cuyo idioma podéis aprender fácilmente) que mezclan a los hunos y más exactamente al imperio mongol de Gengis Kan. “Ambos son extensos reinos con escaso acceso al mar y una cultura donde el caballo tiene una gran importancia”, explica Rodríguez. Además de los mongoles se dice que conquistaban y destruían todo a su paso e incluso que “sus ciudades, como en el caso de los dothrakis, eran móviles”, añade.

Hablando de grupos belicosos y de Daenerys, sobre el poderoso ejército de soldados-esclavos liberado por la Khaleese, los inmaculados, existen diversas teorías. Por un lado, debido a su extracción social, podrían estar inspirados en los mamelucos, esclavos de origen turco islamizados e instruidos militarmente a las órdenes de los califas abásidas entre los siglos VIII y XIII. Pero por otro, su entrenamiento, disciplina e incluso su armadura recuerda a los temidos espartanos de la Antigua Grecia.

Furia vikinga

Las costumbres y el folclore vikingos también tienen cabida en Canción de hielo y fuego con la familia Greyjoy, una casa que se vanagloria por dedicarse única y exclusivamente a la guerra y al pillaje y cuya importancia, ya en el pasado, se basó en su poder marítimo. 

 

Incluso los Hombres sin rostro de Juego de tronos tienen su origen en una secta religiosa medieval: los nizaríes. Procedentes de la rama religiosa chií-ismaelita de los musulmanes en Oriente Medio activa entre los siglos X y XIII, los nizaríes alcanzaron su lugar en la posteridad por sus selectivos asesinatos contra dirigentes políticos, militares y reyes. Como bien saben los jugadores del Assasin’s Creed.

Las variabilidad de las estaciones tampoco es un invento

Como sabrán los lectores y espectadores de Juego de tronos “Winter is coming”, es decir, “Se acerca el invierno”. El lema de la Casa Stark hace referencia a la diferente duración de las estaciones el universo de Martin, que superan los meses para alcanzar los años. Pero de nuevo la historia puede poner un poco de luz en el asunto.

Entre los siglos X y XIV tuvo lugar el periodo cálido medieval, una época muy calurosa de la que se tiene constancia en el Atlántico norte, que permitió, por ejemplo, el asentamiento de los vikingos en Islandia. Una época seguida de un largo invierno: la Pequeña Edad de HieloEste periodo frío abarcó desde 1550 hasta 1850 aproximadamente, alcanzando su máximo en 1816 en el llamado Año sin verano, fecha en la cual la temperatura mundial disminuyó entre 0,4–0,7 °C. Que si bien no es exactamente lo mismo que ocurre en Juego de tronos, bienn pudo haber inspirado al autor.

Y este es sólo el principio de un sinfín de comparativas, inspiracines, parecidos y licencias históricas que se pueden encontrar. “Si los medievalistas salieran de sus torres de marfil harían estudios sobre la saga y diferentes comparaciones“, concluye Rodríguez. Así que os invitamos a señalar en los comentarios otros parecidos históricos que hayáis encontrado tanto en los libros como en la serie, ¡o a empezar a buscarlos!