Kinect ya no es obligatorio en Xbox One

Nos despertamos con otro giro de tuerca de la mano de Microsoft: Ya no será necesario tener el nuevo Kinect conectado a Xbox One para que la consola funcione, pudiendo disfrutar de los juegos y todo lo que ofrece con la cámara desenchufada.

Primero fue el cambio de política respecto a la segunda mano y el online permanente y ahora le ha llegado el turno a Kinect. Si en un principio Microsoft aseguraba que el nuevo sistema de reconocimiento avanzado de movimientos requeriría estar enchufado a la consola para poder utilizarla, esto ha cambiado: ya no será necesario, Kinect puede estar desconectado o incluso roto, que Xbox One va a seguir funcionando independientemente.

El motivo vuelve a ser el feedback de sus seguidores: aunque Microsoft aseguró que no utilizaría los datos recopilados por Kinect con fines gubernamentales, parece haber escuchado las quejas de los fans que no estaban muy convencidos ante la posible vulneración de su privacidad que la conexión constante de la cámara implica. Aunque no nos extrañaría nada que las duras palabras de Jack Tretton, presidente de Sony América, hayan tenido algo que ver a la hora de tomar esta decisión.

Por supuesto tener Kinect desconectado tiene un contratiempo, y es no gozar de su potencia superior y todas las características que ofrece: precisión tres veces mayor a la del Kinect original, visión nocturna, seguimiento de hasta seis personas a la vez, monitoreo cardiaco, detección de la expresión facial del jugador y por supuesto el laureado control por voz y movimiento. Además, todos los juegos que implementen Kinect en sus mecánicas no podrán ser disfrutados si el sistema se encuentra desconectado.

Aún con estos cambios, Xbox One se venderá con Kinect de serie siendo imposible comprar la consola sin la cámara, así que... ¿lo tendréis conectado?