El lobo en AC 3 La Tiranía del Rey Washington

A pesar del barullo formado por el anuncio de Assassin’s Creed 4 Black Flag, no nos olvidamos de la actual entrega que, como bien sabéis, recibirá la expansión más ambiciosa que hayamos visto (probablemente) en toda la saga. Assassin’s Creed 3 La Tiranía del Rey Washington es la apuesta de Ubisoft por ofrecer la otra cara de la moneda de Connor Kenway que, bajo su nombre mohawk Ratonhnhaké:ton, se enfrentará a una campaña alternativa.

Tras la salida de la primera parte, La Infamia, que hace las veces de acto introductorio al nuevo y misterioso hilo argumental, se asoma el nudo del relato bajo el nombre La Traición, que llegará a Xbox 360, PlayStation 3 y PC el cercano 19 de marzo a un precio de 9,99€/800 Microsoft Points de forma individual o dentro del Pase de Temporada de Assassin's Creed 3.

En videos anteriores pudimos ver el aspecto y las nuevas artes del asesino tribal, que adquiere las habilidades dignas de un guerrero indígena. Sabemos que el Poder del Oso le dará más fuerza en combate al igual que el del Águila nos hará más ágiles y veloces. Sin embargo Ubisoft ha querido destacar los Poderes del Lobo que se dividen en dos. Por un lado, disponemos del Manto de Lobo, que nos hará invisibles (literalmente) entre la nieve y otros entornos para acercarnos con sigilo hasta la yugular de los enemigos. Hasta aquí lo viable, ya que podemos entender que la transparencia de Connor es una mera representación para indicarnos que estamos en ‘modo acecho’, el cual se desactiva una vez arremetamos o nos detecten. Sin embargo, nuestro asombro llega con el poder de invocar a una Manada de Lobos para que nos ayude a combatir y apresar a los malos, pues éstos también contarán con la invisibilidad.

Desde luego, tener a 3 feroces cánidos a nuestra disposición es de agradecer pero, aún tratándose de un videojuego y de una realidad virtual creada en el Ánimus, ¿una manada de lobos rabiosos y aullantes corriendo colina abajo no da el cante? Pobres los afines al tirano rey Washington y a sus planes, pues en su piel se clavarán cuchillas, hachas, flechas y desde ahora, garras y dientes.