Los experimentos de Kinect

Se acerca la Navidad y la encarnizada guerra del motion gaming entre Move, Wii y Kinect se encuentra en pleno auge, con los tres dispositivos en el mercado. Podemos ver anuncios de todos los competidores a todas horas en televisión, por Internet e, incluso, escucharlos por la radio. Desde luego, cada plataforma cuenta con sus fieles seguidores, sus exclusividades y su peculiar forma de jugar. Pero lo que nos interesa en este momento va por otro camino y atañe, únicamente, al periférico y el entorno creados por Microsoft.

Para ponernos en situación, tenemos que remontarnos al lanzamiento de Kinect en Estados Unidos. Hace ya un mes, una empresa llamada Adafruit Industries lanzó el guante a desarrolladores de todo el mundo, para ver quién era el primero en desarrollar un driver open source (de código abierto), que permitiera experimentar con las cámaras de Kinect en el PC. Los resultados no tardaron en llegar, y fue un español, Héctor Martín Cantero (más conocido como Marcan) quien se llevó el gato al agua, con la primera funcionalidad para manejar Kinect bajo Windows 7.

Después de este gran paso, han sido muchos los que se han lanzado a la aventura para experimentar con la interesante cámara de Microsoft. Gracias al código abierto del software controlador, cualquiera con conocimientos de programación (avanzados, eso sí) puede investigar y explotar las posibilidades del último intento de los de Redmond por acercarse a un público más casual. Así que, ¿qué os parece si revisamos alguno de los trabajos realizados hasta ahora?

Genios con tiempo libre

Muchas de las funciones que aparecen están directamente enfocadas a jugar con las tres dimensiones y la profundidad. Algunas funcionan mejor que otras y las posibilidades que ofrecen para adaptarlas a juegos e, incluso, otras operaciones resultan la mar de interesantes. Gracias al uso de dos dispositivos Kinect (aunque también puede lograrse con uno solo, pero obteniendo menos rango de visión) se ha conseguido crear vídeo en 3D, con el que podemos jugar moviéndonos alrededor del objeto en cuestión, la habitación o incluso una persona. Todo ello en tiempo real. Una de las posibles aplicaciones que se nos ocurren es la de desarrollar un juego de realidad aumentada, que se aproveche de esta posibilidad de jugar con las tres dimensiones.

Pero este no es el único ejemplo que genera imágenes en tres dimensiones. Uno de los primeros fue el de acoplar Kinect a un pequeño robot motorizado, capaz de reconocer y seguir órdenes básicas proporcionadas a través de movimientos y escanear habitaciones para generar una sencilla recreación virtual en 3D. A pesar de contar con una versión muy básica y temprana del software, no podemos dejar de sorprendernos por los resultados, ¿os lo imagináis como herramienta para bomberos a la hora de buscar entre los escombros de un edificio derrumbado? (Sí, ya sabemos que existen robots que hacen precisamente esto).

Pero no todo en la scene de Kinect gira en torno a las tres dimensiones (y nunca mejor dicho). También encontramos aplicaciones más enfocadas a la idea original del periférico, el entretenimiento. Seguro que todos conocéis esos teatros de guiñoles que se hacen desde hace muchos años, para mantener un rato entretenidos a los más peques de la casa. Puede que Kinect haya encontrado, sin quererlo, la evolución de estos escenarios. Gracias a un proyecto y nuestra propia mano, podemos encarnar animales al más puro estilo sombras chinescas, sólo que más interactivos.

Incluso, ya que sacamos el tema de los chiquillos, se podrían desarrollar juegos educativos haciendo uso de los propios juguetes del niño, para aprender a reconocer formas y, por qué no, incluso aprender idiomas de una forma divertida. Con el previo almacenamiento de una serie de objetos en la base de datos, podemos hacer que Kinect reconozca cuál se le muestra, incluso con utensilios de formas poco definidas.

Pero, sin duda, las ideas que más nos atraen son aquellas que nos acercan un poco más a la ciencia ficción (dentro de lo posible, claro). ¿Os imagináis usar Windows sin la necesidad de recurrir al teclado y el ratón, como ya hacemos con la propia Xbox 360? ¿O tener nuestro propio camuflaje óptico al más puro estilo Metal Gear Solid? ¿Crear hologramas e incluso nuestro propio piloto automático? Pues con Kinect, por lo visto, podemos tener todo esto y mucho más.

Todos estos proyectos, realizados en horas o unas pocas semanas son, sin lugar a dudas, espectaculares. Además, nos ofrecen otro punto de vista sobre posibles funcionalidades para Kinect, diferentes a las que Microsoft ha dejado ver, por ahora. Existen muchos más experimentos muy curiosos y estamos seguros de que, con el paso del tiempo, llegaremos a ver verdaderas maravillas. No nos extrañaría ver más de uno de estos trabajos comprados por las grandes desarrolladoras.