Marte (The Martian): Pedro Duque y los investigadores del CAB nos hablan del Planeta Rojo

¿Dónde empieza la ficción y termina la realidad en Marte (The Martian)? ¿Sería así un viaje tripulado al cuarto planeta del Sistema Solar? Estas dudas las han respondido, entre otras, los científicos del Centro de Astrobiología y el astronauta Pedro Duque esta mañana en el INTA.

Por cortesía de 20th Century Fox, de la agencia Way to Blue y del CAB (Centro de Astrobiología) y con motivo del inminente estreno de Marte (The Martian) esta mañana un reducido grupo de periodistas hemos tenido acceso a los laboratorios e instalaciones del INTA, el Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial situado en Torrejón de Ardoz. 

Además de ver la réplica de la Pathfinder decisiva en la trama de la película de y tener una instructiva charla acerca de los progresos en materia de cultivo de plantas en ambientes hostiles gracias a la ingeniería genética hemos podido ver los instrumentos en los que se simulan las condiciones ambientales de Marte tales como la temperatura, el polvo, en suspensión, la radiación solar...

Posteriormente el director del CAB, Miguel Mas Hesse nos ha hablado del trabajo que se realiza de forma multidisciplinar en el centro mientras que Juan Antonio Rodríguez Manfredi, jefe del Departamento de Instrumentación nos ha aclarado los diferentes hitos que se han dado en la historia hasta alcanzar Marte y conseguir enviar datos desde allí a la Tierra. Para finalizar, Víctor Parro, vicedirector del CAB nos ha hablado de la forma en la que se están implementando técnicas para encontrar vida fuera de nuestro planeta mediante el uso de anticuerpos, que reaccionan ante la presencia de bacterias y virus.

Gracias a esta interesante panorámica acerca del estado actual de esta cuestión podemos empezar a plantearnos interesantes preguntas como las que os rondarán la cabeza: ¿es posible que haya vida en Marte? ¿Veremos al hombre llegar a la superficie del planeta algún día? ¿Será precisa la colaboración de distintas agencias espaciales? ¿Será la iniciativa privada la que impulse los viajes a Marte?

Después de haber descubierto agua en Marte, la siguiente pregunta por contestar es si alberga vida y la mejor forma de saberlo es estudiando a los extremófilos, los seres vivos que consiguen mantenerse en situaciones extremas. El Río Tinto en Huelva ha sido y es uno de los lugares idóneos para llevar a cabo experimentos que lo corroboren, pero hay mucho más, se requiere recrear las condiciones ambientales en Marte, algo en lo que ya se está trabajando. De momento hay proyectos en marcha para crear trajes espaciales que protejan de la radiación así como cubículos en los que poder trabajar similares a los que utiliza Matt Damon en la película, aunque obviamente más funcionales y menos espectaculares a nivel visual.

Dónde empieza la ficción y termina la realidad

Una nave tripulada a Marte podría ser una realidad a la vuelta de 20 o 30 años ya que como ha expresado el astronauta Pedro Duque en su intervención por videoconferencia desde la ESA, en Alemania, siempre será mejor que una persona haga el trabajo a tener que programar de forma remota máquinas que son infinitamente más lentas y complicadas de manejar desde semejante distancia.

Pedro Duque ha expresado en su intervención que hay aspectos de la película muy logrados: desde los centros de control en los que los técnicos de la NASA se felicitan o quedan desolados ante el fruto de tanto esfuerzo y trabajo cuando hay un lanzamiento hasta la forma en la que está retratada la ingravidez o la camaradería entre compañeros de viaje. En este sentido, también ha considerado como muy acertada la visión de los debates cuando hay que comunicar una mala noticia a una persona que está en el espacio y tiene previsto regresar en X meses, algo similar a lo que les ocurre a los tripulantes del Hermes que no saben que su compañero, a quien han dejado atrás sigue vivo hasta que el director de la NASA decide comunicárselo. Literalmente ha dicho que muchas de las cosas que se ven en Marte (The Martian) hacen sonreír a los astronautas porque las han vivido.

En el lado de la ficción caen otros asuntos como las tormentas de viento (sí que hay constancia de fuertes tormentas de arena en Marte), la posibilidad de acelerar en una nave "abierta" que no cuenta con aerodinámica, la idea de cultivar la tierra marciana que en principio podría estar cargada de metales pesados incompatibles con el cultivo, la ligereza del traje espacial que debería resistir una potente radiación o la majestuosidad de la nave Hermes. Pedro Duque tiene claro que de llegar el momento de mandar a hombres y mujeres a Marte será con una nave mucho más modesta y compacta y comentaba asimismo los problemas que tendrían las personas que hicieran un viaje tan largo: desde la pérdida de masa ósea y muscular hasta el debilitamiento del corazón, algo que podría aminorarse como narra la película, evitando la ingravidez y ejercitando el cuerpo.

En resumen, parece ser que Ridley Scott se ha tomado muy en serio su trabajo como Drew Goddard, haciendo un sus deberes de documentación. Las concesiones a la ficción son también muchas, pero en su contexto están bien justificadas y contribuyen a hacernos vivir una gran aventura espacial. Os dejo con las declaraciones de Pedro Duque (de antemano disculpad la calidad del vídeo, pero es que la conexión no era en buena resolución) y, de paso, para daros envidia os muestro el "menú espacial" con el que nos han deleitado en el CAB, ¡menudo lujo! No os asusteis que las plantas eran bizcocho de Oreo con menta...