Los mejores cómics: Watchmen, de Alan Moore

Con Watchmen de Alan Moore llegamos a nuestra segunda entrega de Los mejores cómics, la sección en la que os ofrecemos lecturas recomendadas de cómics para convertiros en expertos en la materia por vosotros mismos.

Watchmen nos sirve para daros una vez más la bienvenida a Los mejores cómics, la sección didáctica en la que os hablamos de las lecturas que os recomendamos para haceros unos expertos en cómic y quitarle el trabajo a... bueno, para convertiros en unos autenticos figuras en el mundillo de la historieta. 

Hoy vamos a ir con uno de esos tebeos que debéis de leer si de verdad queréis demostrar que sabéis por donde van los tiros con los superhéroes y todo lo que se refiere a ellos. Os estamos hablando del que posiblemente, por consenso general, el mayor cómic de superhéroes de la historia: Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons.

Pero antes de que os creáis que esto es un ejercicio de sectarismo, en el que si no dices que Watchmen es la repanocha vienen unos señores de negro para el pelo antes de hacerte un juicio público y quemarte por hereje, dejadnos explicaros por qué deberíais leerlo, sino lo habéis hecho ya.

Watchmen. Alan Moore psiconanaliza a Batman

Watchmen es un cómic editado originalmente por DC en 1986 y ambientado en unos distópicos años 80. La historia nos propone la siguiente cuestión: ¿Qué pasaría si los superhéroes fueran reales y hubieran existido durante el siglo XX?

A esta cuestión corren a responder tanto Alan Moore como guionista como Dave Gibbons como dibujante. Como decíamos, Watchmen ofrece una distopía. Esto es, una versión alternativa y "desencaminada" de la realidad que vivimos. En su obra, Moore propone que, al contar con superhéroes, la historia de Estados Unidos y por consiguiente del mundo hubiera sido radicalmente diferente: EEUU hubiera ganado Vietnam, el caso Watergate nunca hubiera sucedido, como tampoco la Crisis del Petróleo o la revolución de Irán...

Pero claro, esto a su vez hubiera presentado un escenario distinto: Tres presidencias de Nixon, un auge del conservadurismo estadounidense, una tensión aún mayor durante la Guerra Fría....  Pero el colmo se los llevan los propios héroes, a los que Moore satiriza humanizándolos y desvistiéndolos de sus máscaras, convirtiéndolos en seres humanos con sus fobias, filias y "particularidades". 

De esta forma, la historia arranca casi al final de los tiempos, cuando los héroes, poco menos que extintos tras cincuenta años de excesos al comportarse casi como dioses entre mortales, han sido criminalizados y salvo excepciones, la mayoría están retirados. Al menos, hasta que uno de ellos es asesinado y uno de sus compañeros decide investigar quién está detrás del crimen, desencadenando una serie de acontecimientos que nos llevará a preguntarnos el mismo lema del tebeo: Quis custodiet ipsos custodes?... ¿Quién vigila a los vigilantes?

Como curiosidad, os diremos que Alan Moore pretendía que Watchmen originalmente estuviera protagonizado por superhéroes de DC de verdad, pero los por entonces editores Len Wein y Barbara Kesel se negaron en rotundo. De ahí que sus personajes tengan cierto parecido a algunos de los héroes de la época y las comparativas sean muy evidentes. 

Ah, y atención a su final. No os revelaremos nada, pero sí os adelantamos que, cuando lo leyeron en DC Comics, quisieron que Moore y Gibbons rehicieran el último número, alegando que eso no era un final adecuado. Ante esto, el dúo creativo se negó. ¿Adivináis quién acabó saliéndose con la suya?

Pero, ¿por qué tengo que leer Watchmen?

Desde un punto de vista hedonista, esta pregunta tiene una respuesta tan simple como concisa: por puro placer. Ya sea disfrutando de la historia Moore o del dibujo realista y detallado de Gibbons, lo que encontraréis tras las cubiertas de Watchmen es una autentica gozada narrativa y visual. 

Desde un punto de vista friki y académico, te daremos varias razones. La primera, porque Alan Moore prácticamente deconstruye el concepto de superhéroe que había hasta 1986. Con esta obra, el autor da una patada a 50 años de historia de superhéroes y nos presenta al personaje como un ser humano con sus propias debilidades, inseguridades e imperfecciones, que son muchas. Por mucho que sea capaz de incluso crear o destruir vida con un simple pensamiento.

En segundo lugar, porque si Alan Moore con Watchmen destruye al héroe clásico, también crea al héroe moderno. Debido a la devastación cultural e intelectual que supone Watchmen, a partir de él, practicamente todos los superhéroes posteriores se redefinen hacia posiciones más oscuras o realistas, que ahora, casi treinta años después, han culminado en la falsa asociación de que los superhéroes podrían ser reales, tal y como muestran los enfoques de Christopher Nolan y Zack Snyder en el cine con sus respectivos Batman y Superman.

Además, si bien Watchmen es una obra superada y algo vieja a día de hoy, lo cierto es que muchos autores siguen inspirandose en ella para contar su propia versión, lo admitan o no: Se Busca de Mark Millar, The Boys de Garth Ennis, The Authority y Planetary de Warren Ellis... todo adaptaciones íntimas y personales del mismo título. 

Resumiendo, nos guste o no el cómic actual de superhéroes, si no es hijo de Watchmen, es o nieto o familiar cercano, por lo que os conviene saber de dónde viene la dinámica actual de la industria.

¿Para quién está dirigido Watchmen?

Practicamente para todo el mundo que quiera entender de cómic, pero recomendamos que su lectura, cuidadosa, se realice con tranquilidad y paciencia. ¿El motivo? Watchmen no cuenta con una apariencia visual espectacular, ni con dobles páginas ni entintados brillantes y colorido, pero sí con un guión muy enrevesado que obliga al lector a recrearse en su lectura detenidamente, para no dejar escapar los detalles. 

Tampoco está destinada a un público especialmente joven. Al carecer de una estética amerimanga, de la que disfrutan muchos de los lectores primerizos, su primera lectura puede echar para atras al ojo poco entrenado. Estéticamente, Watchmen es un cómic muy tradicional con un estilo narrativo sobrio, pero muy efectivo y eficiente, que respeta los tiempos y las atmosferas, recreándose en los detalles. Y para recrearse en ésto, la juventud es mala acompañante, sobre todo cuando se tiene como modelos estéticos a Akira Toriyama o a Bryan Hitch, más dados a la espectacularidad y a la emoción, que a la recreación de tramas complejas y detalladas. 

Por eso, no intentes leerte Watchmen de una tacada. Tómatelo como una novela, o una lectura de las de ir al baño, con calma y tranquilidad. Y sobre todo, para disfrutar y leer una historia de superhéroes, que no son tan super como les gustaría creerse. 

Alan Moore y Dave Gibbons dos maestros en lo suyo

Llegados a este punto, si no sabéis quiénes son Alan Moore y Dave Gibbons bien podríais tirar de Wikipedia. Pero si no es así, os explicamos rápidamente algunos detalles sobre este par a continuación.


Alan Moore es posiblemente el mayor guionista de cómics del siglo XX. Un artista revelación que triunfó en DC Comics en los años 80, iniciando una delirante fiebre en la industria por llevar autores británicos a Estados Unidos para trabajar en sus títulos: Grant Morrison, Neil Gaiman, Garth Ennis, Warren Ellis... son solo algunos de los nombres que hayaron fortuna tras el pelotazo de Moore en los cómics. Ah, y tambien hizo junto a Brian Bolland La Broma Asesina, la cual ha reeditado ECC recientemente. 

Moore tuvo su época gloriosa durante dicha década, gracias principalmente a sus trabajos en DC, con la que acabaría bastante a malas. gracias sus guiones de la serie La Cosa del Pantano, Watchmen y V de Vendetta. Posteriormente crearía otras grandes obras como La Liga de los Hombres Extraordinarios y From Hell, lecturas de las que hablaremos otro día.

De carácter un tanto peculiar, en la actualidad "Alan" vive en la campiña inglesa diviendo su tiempo entre sus labores como guionista, la realización de cortometrajes y dedicandose a estudios de caracter parapsicológico. Además cuenta con varios pseudónimos entre los que figuran Curt Vile, Jill de Ray, y Translucia Baboon.

Lo dicho... un señor algo peculiar.


Dave Gibbons, por su parte, es un tipo más dosificado y quizá con una trayectoria más calmada. Reconocido como uno de los grandes lápices de nuestros tiempos, Gibbons cuenta con una producción menos prólifica, pero no menos brillante. 

Además de Watchmen, Gibbons ha dibujado notables obras como Martha Washington, Marvel Knights Captain America, The Originals, y más recientemente Secret Service junto a Mark Millar. 

¿Dónde y cómo puedo adquirirlo?

Estáis de suerte. La actual editora de DC Comics en España, ECC Ediciones, reeditó Watchmen este año.  La editorial ECC presenta este Watchmen en un formato de rústica, con 416 páginas a todo color, a un precio de 25 euros. Un precio que no está nada mal, en cuanto relación calidad-precio se refiere.

Su adquisición puede realizarse en grandes superficies o a través de librerias especializadas. Eso sí, si sois especialitos y buscáis pasadas ediciones, de diferente tamaño y encuadernación, también podéis dedicaros a la arqueología del cómic y visitar distintas librerias de tebeos en busca de ejemplares descatalogados. Lo mismo hay suerte. 

Por supuesto, también tienes la muy digna adaptación al cine de Watchmen... Pero no es lo mismo.



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