El récord de asistencia en la Fiesta del cine reabre el debate sobre el precio de las entradas

Es hora de hacer balance sobre lo que ha supuesto la Fiesta del cine: el récord de asistencia hace pensar que una bajada de los precios volvería a seducir al público a retornar a las salas, pero resulta insostenible, ¡qué dilema!

La séptima edición de la Fiesta del cine ha sobrepasado con creces las previsiones de asistencia a las salas con unas cifras bestiales: 2.196.101 espectadores se han beneficiado de la promoción de entradas a 2,90 euros y el último día, el miércoles, fue el de máxima afluencia de público con 904.185 usuarios, ¡toma ya!

Respecto a las cifras del mes de abril, cuando se celebró la última Fiesta del cine, esto supone un incremento del 15% en la venta de entradas en los 361 cines que han vuelto a acoger la iniciativa.

Y, sin embargo y a pesar de las buenas cifras, seguimos con el debate del precio de las entradas a cuestas: está claro que no pueden costar todo el año 2,90 euros; está claro que la Fiesta del cine no puede durar todo el año... Pero parece que el único reclamo para el gran público son los precios bajos.

Entre tanto hay opiniones para todos los gustos: desde aquellos que se jactan de quienes son capaces de soportar las colas para "ahorrarse cuatro duros" hasta los que consideran que el público puntual que acude a los cines por este reclamo lo hace como algo anecdótico, como quien compra un libro para dejarlo en la estantería acumulando polvo.

Los exhibidores apuntan que es insostenible un precio tan bajo "con la electricidad más cara de Europa y maniatados como estamos por los enormes porcentajes que nos piden de cada entrada las majors".

El presidente de FECE, la Federación de Cines de España, deja claro que hay que cambiar la percepción del cine como un ocio caro, pero señala también que "es inexcusable la bajada de ese brutal 21% del IVA, que nos abriría la puerta para negociar con los distribuidores la rebaja”.

Dicen, cuentan, comentan, que el público vive un idilio con el cine español por las magníficas cintas que han llegado en los últimos meses a las salas y que, a dios gracias, al menos una de ellas, La isla mínima, ha conseguido beneficiarse de la promoción (como lo hiciera en la anterior Ocho apellidos vascos), pero ¿es la Fiesta del cine el motor que necesita la industria o daña más de lo que beneficia al aportar cierta sensación de "devaluación" de las películas?