Salvajes, polémica con sello de Oliver Stone

La novela Salvajes apasionó al ganador de tres Oscar Oliver Stone cuando la leyó antes de su publicación porque incorpora dos temas que hace tiempo interesan al guionista y director: la política y el narcotráfico. Shane Salerno, Don Winslow y el propio Stone realizaron una adaptación cinematográfica de la novela y no había transcurrido un año cuando Universal Pictures se hizo con los derechos de distribución mundial. El 28 de septiembre podremos verla en cines.

Un reparto excepcional es la mejor carta de presentación del útimo trabajo de Oliver Stone: John Travolta (Pulp  Fiction), Benicio Del Toro (Traffic), Salma Hayek (Frida), Taylor Kitsch (Battleship), Blake Lively (The Town/Ciudad De Ladrones), Aaron Taylor-Johnson (Kick-Ass/Listo Para Machacar), Emile Hirsch (Hacia Rutas Salvajes) y Demián Bichir (A Better Life) se encargan de protagonizar una obra coral que gira en torno al negocio de las drogas.

Un trío amoroso muy particular se dedica a la explotación del mercado de la marihuana en un entorno prácticamente idílico: Laguna Beach, el centro costero del condado de Orange de California, donde el hedonismo es la religión más practicada. Ophelia, Ben y Chon ofrecen un producto de primera calidad y son considerados héroes locales, hasta que Elena, apodada "la reina" pone los ojos sobre ellos. Ella dirige un cártel de la mejicano de enorme influencia y quiere participar de su negocio, pero ellos no están dispuestos a venderse sin plantar cara, de modo que emprenderán una lucha sin cuartel para mantener su independencia.

La película parte de una estética que recuerda la de otros productos audiovisuales como CSI Miami, o The OC: paisajes deslumbrantes, colores fuertes y brillantes y gente guapa que vive la vida en una vorágine de consumo y comodidad tan intensa como falsa. Según avanza la película el sueño se convierte en una pesadilla con una reflexión de fondo: quién trata de salvaje a quién. La ambición tiene un alto coste: la soledad y el aislamiento.