Sin Internet... ¡¡va a ser que no juegas!!

Comprar un juego, instalarlo y jugar ha dejado de ser una opción sencilla para los títulos más actuales de PC. Entornos como Steam, Direct2Drive o los chequeos de seguridad de numerosas tiendas online, nos obligan a tener una conexión activa a Internet si queremos poner en marcha un juego. Las diferencias clásicas entre títulos online, al estilo World of Warcraft, y los offline, como cualquier aventura para un único jugador, se han basado precisamente en la necesidad de estar conectados a la Red. El cambio viene marcado por algunas pruebas realizadas con los últimos lanzamientos de Ubi Soft, como Assassin's Creed II para PC, que no sólo requieren de Internet para activarse, sino que es necesario para jugar.

Las consecuencias negativas, en un principio, pasan por el bloqueo del juego o que se cierre en cuanto se pierde la conexión. Esto implica tener que volver al último punto de control o partida salvada que hemos realizado cuando estábamos online. Es decir, podemos olvidarnos de llevarnos el PC al pueblo para pasarnos a los enemigos más difíciles en vacaciones.
Una situación parecida puede servirnos como ejemplo, Xbox Live Arcade. Cuando compramos un contenido y lo descargamos a nuestras consolas, este queda vinculado al hardware y a nuestra cuenta de usuario o Gamertag. Si intentamos usarlo en otra máquina, incluso con nuestra cuenta, o cambiamos el dispositivo de almacenamiento, se hace obligatoria la conexión a Xbox Live. ¿Se trataba de un aviso temprano de Microsoft para prepararnos ante el futuro de los videojuegos? Tal vez.


Por ahora, debemos esperar a los comunicados oficiales y a que el sistema se implante definitivamente en títulos comerciales. Parece ser sólo un aviso, serio, pero quizá no sea definitivo.

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