Sitges 2012: El exorcista en el siglo XXI

El tema está trillado, pero el punto de vista, desde luego que no. El director noruego Fredrik Horn Akselsen se embarca en la aventura de explicar en su documental cómo son los exorcistas hoy.

Con The Possession estrenada recientemente en cines, podemos decir que el tema no termina de agotarse. Que El exorcista de William Friedkin supuso un antes y un después en la visión de los sacerdotes como sanadores de almas, nadie lo discute. Otra cosa es preguntarles a clérigos que ejercen como exorcistas a día de hoy qué opinan sobre ella e incluso qué hay de realidad en los síntomas de una persona que se dice poseída por los espíritus. Y no tiene precio descubrir que algunos, de hecho, guardan la cinta entre sus películas más preciadas. Así nace un documental llamado El exorcista en el siglo XXI.

Fredrik Horn Akselsen resume su extensísimo material de rodaje (entre 80 y 100 horas) en 80 minutos que nos llevan a conocer el trabajo del padre Fortea, autor de diversos libros y teólogo que ejerce en Alcalá de Henares.

La semilla del proyecto germina cuando el director y el productor de la cinta, Christian Falch, descubren que se siguen realizando exorcismos en nuestros días. Les llama poderosamente la atención este hecho, en gran parte porque provienen de una sociedad aconfesional, así que deciden ponerse en contacto con sacerdotes que ejercen liberando cuerpos de presencias malignas para saber qué piensan, cuáles son sus rituales y sus experiencias a lo largo de los años. Por el camino conocerán a Constanza, una mujer atormentada por los demonios y cuyo gran objetivo es conseguir que Fortea la exorcice. ¿Es él la prueba viviente de que los milagros existen?

 

Productor y director de El exorcista en el siglo XXI han estado presentes en la presentación de la película y en un coloquio posterior en el que han contado que, a pesar de que han tenido acceso a los archivos personales del padre Fortea en los que han podido ver a hombres y mujeres de todas las edades, no han sido autorizados a reproducirlos en el documental, puesto que habrían contravenido las leyes vaticanas.