Spider-Man de James Cameron: la película que pudo ser y no fue

Telaraña

Hace unos días supimos, a través de un lector, que James Cameron pudo rodar su propia versión de Spider-Man a principios de los noventa. La historia, que no tiene desperdicio, comienza cuando el director canadiense finaliza el rodaje de Mentiras Arriesgadas (True Lies), en 1994. En esa época el director de Aliens era considerado uno de los más grandes de Hollywood así que cuando Variety anunció que existía un guión escrito por él para realizar una nueva versión de Spider-Man la expectación fue máxima.

Por aquella época, y a diferencia de los héroes de DC, los personajes de Marvel no gozaban precisamente de buena reputación en el séptimo arte y el trepamuros no era una excepción. El personaje había protagonizado una serie de televisión en los 70 para la CBS en la que Nicholas Hammond interpretaba a Peter Parker. Años después, los derechos del superhéroe habían caído en manos de Cannon Group, productora especializada en productos de serie b que había cosechado grandes éxitos con películas como Desaparecido en combate o Cobra, el brazo fuerte de la ley. Como informa TerrorActo, los responsables de la productora, Menahem Golan y Yoram Globus, contrataron a Tobe Hooper (La Matanza de Texas) como director y a Leslie Stevens (Más Allá del Límite) como guionista que desarrollaron un argumento tan dantesco que Stan Lee se opuso a radicalmente a él.

Cannon

Ya en 1985 y con el comienzo del declive de Cannon, la productora intentó relanzar el proyecto, eso sí, con un guión mucho más fiel al de los cómics y con Joseph Zito (Viernes 13: Último Capítulo) en la dirección y Barney Cohen como guionista. Pese a que la película nunca llegó a rodarse, si existen algunas pruebas de cámara, que supusieron entre otras cosas, un gasto de 1.5 millones en la pre-producción para una productora que ya estaba muy tocada financieramente hablando.

Es en 1990 cuando el proyecto de Spider-Man cae en manos de James Cameron y Carolco Pictures (responsable de Terminator 2: el juicio final). El director de Avatar escribió un pequeño esbozo (de unas 50 páginas) que encantó a Stan Lee. Cuando el proyecto se dio a conocer, años después, se filtró (de manera interesada) que Arnold Schwarzenegger interpretaría al villano principal (del que se sospecha que podría ser el Doctor Octopus o Electro), mientras que el creador del trepamuros había mostrado su interés por ponerse en la piel de J. Jonah Jameson.

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El guión escrito por James Cameron (que aún se puede encontrar en la Red) supone una delicia para los fans del personaje. El director de Terminator es fiel al cómic (se nota que se tomó las molestias de leerlos) y nos muestra a un Peter Parker que se queja de que su nombre nunca sale bien escrito en el Daily Bugle (“Necesito un asesor de imagen”, comenta) y que tiene problemas para mantener relaciones con las mujeres. Además, Cameron imagina a un héroe que no necesita fabricarse sus telarañas, ya que es capaz de segregarlas el mismo (¿os suena de algo?). La película terminaba con un enfrentamiento de Spider-Man contra Electro /Octopus y el Hombre de Arena (el otro villano de la película) sobre las Torres Gemelas. Además, según se publica en el blog Memorias de un morlock, Cameron quería que Leonardo DiCaprio interpretara al protagonista.

Pero, ¿por qué nunca se llevó acabo? Carolco pasaba por serios problemas financieros en 1995, tras los fracasos de Showgirls y La isla de las cabezas cortadas. Marvel, que también pasaba por apuros, decidió vender los derechos del personaje a Sony, mientras que a su vez MGM adquirió los derechos de esta película, demandando al resto de productoras. Esta situación de inestabilidad hizo que el guión para una nueva película de Spider-Man se enterrara durante unos años, hasta que Sam Raimi, junto a Sony Pictures, decidiera desenterrar el proyecto en 2002. Pero le resto de la historia ya la conoces...