La versión extendida de Los Ríos de Alice se presenta en Madrid

Arturo Monedero de Delirium Studios y Juanma Latorre de Vetusta Morla estuvieron ayer en el showroom de Nintendo para hablar de Los Ríos de Alice, un juego que se renueva con una versión extendida para Wii U. Disponible el 24 de septiembre. 

Muchos de los juegos que llegan a nuestras consolas estos últimos años lo hacen exclusivamente como un producto de marketing; como una tragaperras que exige dinero. En el caso de Delirium Studios (Los Delirios de Von Sottendorff y su mente cuadriculada, Kinito...), Los Ríos de Alice funciona más como el fruto de un proceso delicado, de amor al arte y con una idea más artística de lo que significa fabricar un videojuego. Un juego con fondos pintados a mano, con una niña en blanco y negro, en el que no puedes morir... Parece un "pequeño salto moral". Arturo Monedero, diseñador del juego, describe su creación como un padre a su retoño: hasta que no percibes una mínima parte del amor que siente por su proyecto, no para de hablar.

Fragmentos de sus temas

"¿Qué es un sueño? Me quedo con esta acepción: proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse. En mi caso, se hizo realidad". Su aventura gráfica llegaba a dispositivos móviles a finales de 2013, y aterrizar en Wii U de la mano de Vetusta Morla suena como un gran regalo. Contaba Monedero las anécdotas del proyecto, como que tuvo que "convencer" a la banda en una reunión de solo una hora o que la letra que desencadenó el juego fue este fragmento de Cenas Ajenas: "De niño escuché: si no veis nada, volved hacia atrás, tomad distancia".


Juanma Latorre, allí presente con un ukelele y un par de pedaleras, contaba que se enamoraron del proyecto con los bocetos de Ane Pikaza y por la pasión de Arturo a la hora de contar la historia. El punto de partida fue el tema Los Ríos de Alice, que la banda grabó como una canción de cuna para Aldeas Infantiles. El equipo de Delirium usó partes de estrofas de sus canciones para crear las imágenes del juego, pero el proceso también funcionó al revés: la banda solo contó con las imágenes para crear sus melodías, y así surgía ese efecto sinestésico de Alice.

Íntimo

Los sistemas de grabación han sido muy domésticos para mantener ese aire íntimo de Alice, pero el modo de composición ha sido muy electrónico: formando loops para luego añadir o quitar pinceladas a la melodía. Suenan, así, Los Días Raros o La Marea como una descontextualización de sus letras. Los fans del grupo alucinarán con el ambiente que ha conseguido recrear el combo Delirium+Vetusta, y los no tan fans disfrutarán de una obra muy cuidada con homenajes a Loom, Machinarium o Monkey Island.

Las novedades de esta versión extendida incluyen una curva de dificultad más retocada, el aprovechamiento de la naturaleza asimétrica de la consola y la inclusión de la banda sonora completa en una caja de música dentro del juego. Y su éxito se confirmaba con 14.000 copias de pago (65% nacionales) que evolucionaban hasta que Estados Unidos superaba a las ventas patrias a lo largo de este año. La banda sonora de Vetusta Morla, por su lado, lleva más de 7.000 copias vendidas y siete millones de reproducciones en Spotify. Lo que empezó como una colaboración fugaz de un par de temas para el videojuego, acaba con Vetusta Morla utilizando canciones de Alice para abrir y cerrar sus conciertos.

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