Xbox 360 estrenará nuevo chip

Xbox 360 estrenará un nuevo chip dentro de pocos meses, sin embargo, tranquilos, que apenas se notará el cambio. Se trata de una nueva evolución técnica aplicada a la fabricación de la consola de Microsoft, que sigue en la línea de anteriores remodelados en busca de la estabilidad, eficiencia energética y ahorro de costes.

Si cuando Xbox 360 fue anunciada sorprendió por incorporar un procesador de tres núcleos a 3,2GHz de velocidad, no menos fue la sorpresa al saber que Texas Instruments y AMD (ATI por aquél entonces) habían diseñado no uno, sino dos procesadores gráficos para incluirlos en la consola. Precisamente, la complejidad de los sistemas incorporados fue todo un quebradero de cabeza para los ingenieros de Microsoft, IBM, VIA y ATI, que tuvieron que ingeniárselas para conseguir un rendimiento óptimo y que Xbox 360 llegara a las tiendas en 2005. La historia del primer millón de unidades es eso, una para olvidar por el ya mítico Anillo Rojo de la Muerte. Pero, como todo en tecnología, las cosas han mejorado con el tiempo y la consola de Microsoft no ha parado de evolucionar. 55 millones de unidades vendidas hasta principios de 2011 lo avalan.

Si con el nacimiento de Xbox 360 S ya vimos cómo se reducía el consumo máximo del sistema a menos de 143W, gracias a la integración de su procesador central multinúcleo (CPU), el gráfico (GPU) y la unidad complementaria de este último, ahora toca dar el siguiente paso. Se trata de la miniaturización e integración de estos componentes en una única oblea de silicio, en lugar de varios chips independientes pegados en una misma placa. También se han añadido otros componentes que tradicionalmente ocupan espacio en la placa base de ordenadores y consolas, como son el controlador de memoria, el de dispositivos de entrada, de discos, etc. Vamos, todo un avance que es un espejo de lo que AMD ofrece con sus procesadores Fusion para PC y tablets, mientras Intel hace lo propio en sus ultimos diseños.

Con esto se consigue ahorrar en costes de fabricación, complejidad en el diseño (a pesar de contar con más de 372 millones de transistores en un tamaño menor a una uña), consumo energético y, encima, se disminuyen las posibilidades de posibles fallos. A esto, se añade un menor calentamiento para el conjunto de la consola, necesidades menores de refrigeración y menos ruido... vamos, que si ya estábamos contentos con Xbox 360 S, quien compre una dentro de unos meses lo estará más aún.