Ya hemos leído... Hit-Girl, la precuela de Kick-Ass 2

Hit-Girl, el spin off de Kick-Ass 1 y 2, de Mark Millar y John Romita Jr. ya está en nuestro país, por cortesía de Panini Comics. En este tomo, imprescindimble para los amantes del humor grosero y desproporcionado de Millar, exploramos a Mindy McCready como protagonista de su propia historia de superhéroes. 

Viniéndosenos encima el estreno de Kick-Ass 2, la adaptación cinematográfica y homónima del cómic dirigida por Jeff Wadlow, Panini nos ha dado una grata sorpresa este veranito. Se trata de la publicación en España de Hit-Girl, el spin-off/precuela de Kick-Ass.

En este tomo, que contiene los cinco números de la colección norteamericana de Hit-Girl, el guionista Mark Millar y el dibujante John Romita Jr. nos llevan a los días siguientes a Kick-Ass 1 y, por consiguiente, a los meses anteriores a los eventos anteriores de Kick-Ass 2. Sin embargo, en esta ocasión el protagonista no es Dave Lizewski / Kick-Ass, sino la pequeña y letal Mindy McCready... más conocida como Hit-Girl

 

De este modo, Hit-Girl narra las desventuras de Mindy para amoldarse a su nueva vida como una "pre-adolescente normal". Se acabaron los ejercicios físicos, el combate diario contra el crimen, y la capa y el antifaz. Es la hora de Hannah Montana y Justin Bieber, del petardeo adolescente y de "hacer cosas de chicas"... Dicho de otro modo, Mindy se dispone a vivir su propio infierno personal. ¿Pero es capaz el leopardo de quitarse sus manchas? ¿O acaso la educación que Hit-Girl recibió de su padre, Big Daddy, ha calado demasiado hondo en ella?

 

 

La respuesta a todas estas preguntas las encontraréis dentro de este tomito de 136 páginas a todo color que Panini ya ha puesto a la venta en la mayor parte de las librerias especializadas y grandes superficies al precio de 15 euros. 

 

Si queréis saber si se trata de una lectura adecuada para vuestros hijos y/o menores al cargo, y no estáis muy seguros de si tantos tacos y sangre serán lo suficientemente educativos.... entonces, como siempre, nos vemos en la sección de la crítica.

¿La infancia que todo niño solo se atreve a soñar?

Lo primero que uno debe hacer cuando se encuentra ante Hit-Girl es tener en cuenta algo fundamental: No se trata de una obra independiente de la continuidad de Kick-Ass, que se pueda leer por separado, sino que, en lugar de como precuela debiera leerse como el tercer tomo de la serie, por mucho que cronológicamente se enmarque antes del segundo volumen. 

El motivo es tan simple como el nombre del cómic. Si Kick-Ass 1 y 2 se centraban en la figura del buenazo de Dave Lizewski, alter ego de Kick-Ass, Hit-Girl ahonda en Mindy McCready, un personaje al que se nota que Millar le tiene cogido cariño y sobre el cual buscaba una excusa para trabajar en exclusiva. 

Y la jugada, por cierto, le sale bien. Si Kick Ass es el planteamiento de superhéroes reales en la vida real y Kick-Ass 2, la exposición de sus consecuencias en forma de hordas de supervillanos, Hit-Girl es un tratado acerca de lo difícil que es llevar una doble vida. Sobre todo, si eres una preadolescente que tendría que estar más precoupada por Justin Bieber y Gran Hermano que por el déficit que tu país atraviesa y el alto índice de criminalidad.

Para este retrato, no obstante, Mark Millar no cae en el drama sino que vuelve a su juego habitual de humor zafio, directo y grotesco (vamos, la mandanga que nos gusta a todos, seamos honestos). Y así nos dibuja a una Mindy McCready excesivamente sensata para ciertas cuestiones y emocionalmente inmadura para otras, todo ello salpicado por un adoctrinamiento ultraconservador, que se acerca desde la comedia a postulados pseudofascistoides con los que Millar, como autor declaradamente progresista, se burla de la postura totalitaria de los vigilantes clásicos como el Batman de la Edad de Oro o La Sombra. 

Sin embargo, Mark Millar, como de costumbre, sabe cuando echar el freno y te da una de cal y otra de arena. Así, entre orgía de sangre y vísceras y maratones de tacos malsonantes, mete la dulce pildora de la humanidad con la que nos recuerda que Mindy, por muy letal e insensible que pueda ser a veces, al final sigue siendo una niña. y muy abrazable, por cierto. 

Paralelamente, tenemos el trabajo de John Romita Jr, un dibujante amado y odiado según al que le preguntes. En Hit-Girl, al igual que en sus trabajos previos de la saga, este vuelve a brillar. Sus planos son ran ricos como variados y ofrecen una narrativa limpia, coherente y fácilmente legible. Además, los personajes que retrata, aunque muestran los vicios propios de su estilo, son muy diferentes entre sí y cada uno de los personajes, desde los secundarios hasta los protagonistas, son reconocibles sin demasiado esfuerzo. 

Por supuesto, también debe tenerse en cuenta al entintador, Tom Palmer, quien en vista de los lápices de Romita, demuestra un gran dominio de las sombras y de las tintas, para terminar de definir las formas que los coloristas Dean White y Michael Kelleher rematan. Una vez más, el color es exquisito e ilustra perfectamente el choque entre el mundo real y el de estos "iluminados" superhéroes, que desafían la lógica y todo un catálogo de leyes cíviles y humanas.

Dicho esto: No, Hit-Girl en absoluto es una lectura para niños. Ahora bien, es posiblemente una de las experiencias más deliciosas que se le puede dar a un niño grande como somos los aquí presentes; sobre todo si somos fans de la obra de Millar, y en especial de la historia de Kick-Ass. 

Además, si antes de ir a ver Kick-Ass 2: Con un Par o después de verla, no tenéis ganas de leeros este cómic, sentimos deciroslo: No sois en modo alguno comiqueros de pro.  

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