Ya hemos leído... Star Wars: En la sombra de Yavin

¿Qué ocurrió entre Una nueva esperanza y El Imperio contraataca? Este cómic de Brian Wood y Carlos D'anda nos lo cuenta de una forma espectacular, digna de unirse en nuestra estantería a las películas de Star Wars. 

La Estrella de la Muerte

ha sido destruida, pero la

Alianza Rebelde, pese al golpe

asestado al temible Imperio Galáctico,

se encuentra en su peor momento por culpa

de un espía que pone en peligro todas sus operaciones.

 

Mientras Leia y Luke buscan una nueva base desde la que

desgastar las fuerzas imperiales, Han Solo tendrá que hacer un

                     trabajito para la Alianza que no pinta muy bien.

 

Por su parte, Darth Vader es humillado por el Emperador y se tortura con el

          nombre de ese granjero aliado con la Fuerza

Si algo nos está recordando el reciente coleccionable de Star Wars, es que no es fácil escribir Star Wars. Cada cómic pretende ser un grano de arena que aporte trasfondo al universo creado por George Lucas; en ocasiones, la intención es la de infiltrarse en los recovecos mismos de las películas, con el peligro que eso supone. Por suerte, los responsables del cómic En la sombra de Yavin consiguen salir indemnes. Es más… salen victoriosos.  

Puede que el nombre de Brian Wood os suene sin quedaros muy claros sus últimos trabajos. Trabajador de Rockstar hasta el 2003, portadista, guionista de series que terminaron canceladas… pese a su incansable labor, su mayor (y mejor) campanazo fue una serie para Vértigo, DMZ, que os recomendamos con fervor. Para el cómic que nos ocupa realiza una labor encomiable al tener que lidiar con los personajes que todo el mundo conoce, en una situación que las películas preferían omitir. Lo mejor es que se acerca mucho al tono de George Lucas en su saga cinematográfica, lo que contentará a los fans y a los amantes de una buena historia.     

Al dibujo, Carlos D’Anda firma uno de los trabajos más redondos de su carrera. D’Anda, al que descubrí en los recomendables cómics de Resident Evil, consigue con su trazo grueso pero detallista que muchas de las escenas salten directamente de la página, ayudado por el color de Gabe Eltaeb. Por suerte, se toma la licencia de alejarse del estilo fotorrealista en las caras de Leia, Luke y, en menor medida, Han Solo, lo que le permite ser más expresivo con las caras y evitar el efecto fotonovela que aqueja a las adaptaciones a cómic de películas y a todo Greg Land. Paradójicamente, las caras son su punto débil: aunque expresivos, los rostros pecan de genéricos y de no ser por peinados y vestuario, podrían llevar a confusiones.

No es Star Wars… es nuestro Star Wars

Como decía, escribir un cómic de Star Wars es más difícil de lo que parece. El motivo es que las historias, si quieren ser justas con el universo de Lucas y con la forma que el director tuvo de narrarlas, deben ser sencillas. No simples, que es un error muy común entre los críticos de esta epopeya de ciencia ficción, sino sencillas. Y además, apelar a esa parte de Star Wars que todos los fans llevamos dentro.

Por eso, cuanto más se acerca Brian Wood a dicha sencillez, más brilla En la sombra de Yavin. Cuando el guionista se deja llevar e intenta añadir capas a la narración, acierta y yerra a partes iguales: algunas tramas, como los problemas de la Alianza Rebelde con el delator que tienen en sus filas, funcionan muy bien y se mantienen entretenidas; otras, como las relativas al Imperio, carecen de interés al estar protagonizadas por un Darth Vader en horas bajas, rodeado de soldados y altos mandos poco importantes (por el momento).

Aunque merecen una mención aparte dos cuestiones que he apreciado en este cómic.   

Una perdonable salida de tono y una encerrona

El menor de los problemas de En la sombra de Yavin tiene que ver con una escena concreta. No quiero ser uno de esos fanáticos guardianes de las esencias, pero si algo ha caracterizado la saga de Lucas, al menos en el cine, es su pulcritud. Los disparos dejan quemaduras, no agujeros sangrantes. Las espadas son sables láser que cauterizan inmediatamente. Sin ser gore, una escena protagonizada por la princesa Leia se sale del tono habitual al mostrar bastante sangre. Creo que el guionista podría haberlo resuelto de otra manera.

El mayor problema es, hasta cierto punto, culpa de George Lucas y del resto de guionistas que contribuyeron en la saga galáctica: como recordaréis, Leia tenía todas las papeletas para ser el interés romántico de Luke. ¡Lo de ser hermanos no vendría hasta El Retorno del Jedi! Nosotros ya conocemos esa información, Brian Wood también… pero como guionista tiene que actuar como si no lo supiera. Surge así la peor trama del cómic, un nuevo triángulo amoroso entre Leia, Luke y una joven piloto de la Alianza. Sabemos que no puede acabar de otra manera que con Leia en los brazos de Solo; sabemos que la unión de Luke y Leia es incesto de alto nivel: pero es imposible no rascarse un poco la cabeza al ver a Leia celosa durante todo el tomo, a pesar de que en el contexto tiene toda la lógica del mundo.

En general, En la sombra de Yavin es una lectura muy agradecida. Merece la pena gracias al talento de todos sus implicados y a que rellena ese hueco entre el Episodio IV y el Episodio V que sólo los lamentables cómics de Marvel habían llenado. Consigue satisfacer ese pedazo de Star Wars que llevamos dentro y nos plantea una nueva aventura que estamos deseando ver cómo continúa. Hasta entonces… que la Fuerza os acompañe

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