Imagen de perfil de José Luis Sanz
La opinión de
José Luis Sanz

30.000 pelas de 1984... ¿180€ de ahora?

imagen por defecto contenido opinión

 

Mirando los papeles de una caja que tengo en casa encontré este recibo. Data del 27 de octubre de 1984, España era subcampeona de la Eurocopa Francia 84, hacía dos años que Felipe González era presidente del gobierno, la Quinta del Buitre estaba a puntito de romper el cascarón y nos faltaba un añito y pico todavía para entrar a formar parte de la CEE (Comunidad Económica Europea). ¡¡Vamos!!, que los dinosaurios estaban recién extinguidos.

 

Este papelajo contiene lo que costó mi flamante consola Philips G7400 con tres juegos de regalo. Viendo el total de la factura (30.650 ptas., o lo que es lo mismo, unos 184€ de ahora) uno piensa que los videojuegos nunca han sido baratos. Y es que con la tontería de que van en cartuchos de plástico, de que su fabricación es la leche o de que son tecnología de última generación, last generation o nextgen, las compañías siempre se han aprovechado para... ¿hurgarnos en el bolsillo? ¿O somos unos mal pensados?

Pero mira tú por donde, se terminó el cartucho y lo que antes pagábamos por el plástico, ahora lo hacemos por el tiempo de desarrollo, los presupuestos (que, dicen, son como los de las películas de Hollywood) y el mordisco de Sony, Microsoft o Nintendo. Que cobran con alegría lo suyo por duplicar, imprimir carátulas y fabricar en un régimen de casi monopolio.

 

Volviendo a 1985 y en la misma tienda (¿alguien sabe de un Kapy que siga abierto?), me compraron el juego Neutron Star para Philips Videopac G7400 que costó la nada despreciable cantidad de 9.000 pelas de 1985 (unos 54€). Un juego que, entonces, me alucinó por el efecto de gravedad ya que unas bolitas redondas atraían a la nave y la cosa estaba en evitar chocar contra ellas (¡bendita ignorancia la mía!). Casi nada, ¡¡54 eurazos!! ¡¡Santo Dios!!

 

¿No sabéis de qué juego os hablo? Pues mirad este vídeo y flipad. Seguro que muchos saldríais corriendo a la tienda a comprarlo si todavía lo vendieran... ¿o no?

 

 

Los videojuegos fueron caros, son caros y... ¿serán caros? Difícil aventurar una respuesta. A mí me da en la nariz mirando el actual panorama, con la irrupción de los dispositivos móviles o el freemium de PC (sobre todo), que tal vez la tendencia cambie y los precios bajen considerablemente ya que la percepción de lo que valen los juegos se está transformando. Está claro que los Call of Duty y los Assassin's del mañana no se bajarán del 'Burray' por mucho que se lo pidamos, pero tal vez, y gracias a la fuerza que hagamos todos juntos, consigamos ver tarifas planas (¿alguien dijo PSN?), micropagos muy micro y freemium de calidad.

 

¿Qué pensáis vosotros? Por si os sirve a la hora de reflexionar, os recordaré lo que dijo el clásico: el precio de los juegos ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.

Lecturas recomendadas