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La opinión de
Jesús Delgado

5 series que están moda pero hay que armarse de valor para ver

Series infumables 2017

Hay series que están de moda, pero también que son infumables, o que hay que armarse de valor para ver. Hablamos de cinco títulos que son "buenos" pero que no gustan, ni están hechas para todo el mundo, a todo el mundo.

Hará cosa de unas semanas tuve una reunión con los responsables de la web. Estos, entre café y café (aunque yo hubiera deseado tener a mano una botella de chivas), me comentaron que quizá sería buena idea hacer un artículo de opinión acerca de  series infumables que sin embargo tienen su público. O lo que viene siendo lo mismo,  para que nos entendamos 5 series que están moda pero hay que armarse de valor para ver. Ora por su temática, ora por su desarrollo, ora por el actor principal.

No negaré que he dejado este encargo en la fresquera lo máximo que he podido. La verdad es que la idea series que están moda pero hay que armarse de valor para ver se me ha antojado un poco difícil. En un principio había pensado en hablar de Las Chicas del Cable, pero tras pensarlo bien me dije que semejante despropósito hablaba por sí mismo, parodiándose a sí mismo. Luego pensé en series de interés e inteligencia cuestionables como la idolatrada de The Wire o del cuento de nunca acabar llamado Lost. Pero luego me acordé que los losties suelen ser más violentos que un hincha neonazi y una fan de  de Justin Bieber juntos, y que además de que ambas series ya tienen unos años, no tengo ganas de hacerme la vida más complicada.

Por eso, al final he ido acotando, y he decidido sacar cinco series que siguen estando de moda y que a la gente les parece molar. Dios sabe por qué. El caso es que tienen su público, y deben de ser consumidores con un tracto digestivo a prueba de películas de Zack Sny... de Michael Ba... bueno, a prueba de bombas.  

La primera de estas series es Gotham. O como a mi me gusta llamarla, la calientapollas de las series de televisión (¡Ah, ha dicho calienta!). Un serie que se basa en la premisa de la ciudad de Batman sin Batman, que durante tres puñeteras temporadas se ha mantenido a base de sugerir el origen de algunos villanos y personajes, estirando el chicle y creándote expectación para algo que nunca llega. Vamos, que es como es@ amig@ que te pone mucho y él//ella, lo sabe, te va dejando caer cosas, pero que cuando te lanzas te dice aquello de "Eeeeh, para. Solo te quiero como amig@". 

Pues con esto lo mismo, y a marchas forzadas. Que sí, que al final hemos tenido algunos villanos y algunos elementos del cómic. Pero parece más caridad de los productores que algo que tuvieran pensado. Y es que el pecadillo de Gotham es del que cuando el relato no funciona, pues se parchea y donde dije digo digo Diego y así siguen haciendo picar a los fans. ¡Eh, pero que es una serie de superhéroes oscura, seria y adulta! Sí, y con un protagonista con menos registro que Hayden Christensen y Keannu Reeves en una comedia española. 

El segundo horror al que nos referimos, es American Gods. Vamos, aún me acuerdo cuando se anunció la serie, todo el mundo flipándose y alabando que se iba a hacer en serie algo escrito por Neil Gaiman. Pero si algo nos enseñó The Sandman, es que ntenemos que ponernos con Gaiman con ayuda de unos tripis y setas a mano para así entender la historia. Como ocurre con David Lynch, buena parte de la obra de Gaiman, es una mezcla de sudoku, viaje ácido y una mala digestión de marisco en una noche de verano. Tanto que a más de uno no le vendría tirar de su chamán algonquino de confianza, para que luego le dé a beber una manzanilla con peyote para bajarlo todo. Dicho desconfiad del que os venga diciendo que lo ha pillado todo al vuelo. Decidle que no sea tan fantasma o, en su defecto, que comparta la ayahuasca con los demás.

Si sois de los que os gustan este tipo de series, aún podéis ver American Gods en Amazon Prime

Hay quien dice aquello "No, si hay series españolas no son una mierda". Seguro, y El Ministerio del Tiempo es una de ellas. Pero comete el pecado capital de toda serie española: un personaje como el de Rodolfo Sancho. A matacaballo entre lo infamable y aostiable, Julían es el Marty Stu de la serie. Siempre en boca de todos, siempre sabelotodo, siempre sufriendo de man pain por su esposa muerta, siempre valiente, siempre rompebragas, siempre trolleando a la peña con referencias y bromas que solo entiende él... ¡Vaya dolor de personaje! Habrá que ver si esta temporada la cosa mejora ahora que el muy plasta ha muerto ¡Ops, vaya SPOILER!

Y hablando de ficciones históricas. Taboo... ¡Que seriote! Una serie ambientada en Inglaterra allá por 1800 y pocos, con un Tom Hardy que lo dice todo con la mirada. Porque hablar, no habla mucho. Más bien gruñe, mata gente y suelta algún escupitinajo entre alucinación y alucinación con su madre muerta, la hermana a la que se calzaba y los pobres tipos a los que dejó ahogarse en la costa de África. En serio, vaya seriecita de tono más optimista y normalito.

Pero, eh, para serie de traca. Una serie de catastróficas desdichas. Ya el doblaje es jodido (sí, he dicho doblaje), pero si lo ponemos en versión original tampoco es que mejore la cosa. Sobre todo si no sabéis inglés. La serie trata de hacerse la graciosa cada dos por tres con las putadas que les pasan a tres hermanos que pasan las de Dickens con un consabido criminal, de dudosa reputación y dado a la explotación de menores, que además piensa en asesinarlos. A alguien le debió parecer gracioso eso de que Barney hiciera del tipo, y que además hubiera números musicales. El mismo tipo de persona que demuestra que el ser humano puede caer rodando por la escala evolutiva hasta volver al neolítico. 

No os vayáis todavía... antes unas palabras

Llegados a este punto, estoy esperando ya los comentarios de "Jesús Delgado eres un hijueputa, como se nota que te paga Antena 3 y Telecinco para hablar mal de Netflix y HBO" o "Hobby Consolas, me habéis decepcionado, a partir de ahora solo veré 13 Tv y leeré La Razón, medios de calidad y de informaciones contrastadas". 

Parad el carro, anda. Porque estas cinco series infumables están en mi top de programas que consumo feliz y orgullosamente, junto a The Flash, Legends of Tomorrow, todas las series de Netflix de Marvel, Vikings, Predicador, Doctor WhoCosmos y otras tantas que tras el quinto vaso de zarzaparrilla se me han olvidado. 

Gotham, con todas sus cosas, me entretiene mucho. Sí, el guión se las trae de malo que es y Ben McKenzie tiene tanto trasfondo como el híbrido de un hamster y una lechuga. Pero afortunadamente tenemos al resto del reparto, que son unos fieras. Desde su esposa Morena Baccarin, hasta Sean Pertwee, Robin Lord Taylor o Cory Michael Smith, que son los que hacen interesante la serie. Seamos sinceros, a nadie le importa un carajo Gordon. Vemos la serie por el Pingüino y Enigma y por el cabroncete de Jerome, más conocido como el futuro Joker.

American Gods es una fumada, sacada de las notas de la fiesta más loca a la que fueron sus guionistas con el bueno de Neil. ¿Y qué? Mola un montón. Vale que la serie es una paranoía total y que se pasa por el forro el libro. ¿Pero de verdad queremos una lectura literal de algo que lleva casi veinte años editados y que mucha gente ya sabe cómo acaba? Y por otro lado, el toque onírico y su narrativa es fresca. Vale, un tanto deliante y desordenada. Pero está ejecutada con un buen gusto que ya quisieran otras tantísimas series. Y si no, fijáos en el trabajo de Bryan Fuller y la cantidad de detalles que cada episodio tiene tanto a nivel visual, como en cuanto a su excelente banda sonora. 

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Sí, Rodolfo Sancho me quita las ganas de vivir. Odiaba a su personaje, su actuación, sus líneas y la implicación de Julián en toda la serie. Solo por eso, estoy seguro de que Javier Olivares me hará vudú satánico por Twitter y me odiará mucho. Pero más allá de eso, El ministerio del Tiempo es lo mejor que ha parido una televisión española en décadas. Divertida, llena de referencias históricas, con guiones y personajes molones como Entrerríos, Amelia y Pacino y el resto del elenco. Aprovecha un presupuesto de risa para hacer épica la historia de nuestro país: Espínola, El Cid, la visita de Napoleón... ¿Qué más se puede pedir, a ver?

Taboo. ¿Qué puedo decir de Taboo? Que sí, que al pobre Tom Hardy le han encasillado en papeles de neurótico con trastorno del habla y salidas violentas, pero aún así el trabajo interpretativo que nos regala es algo que con mucha suerte alguna vez veremos en este país encarnado por actores nacionales. Y lo mismo podemos decir del resto del reparto, que es de lo más granado de la escuela de la interpretación británica. ¿Y hemos hablado ya de la ambientación? Crema pura oigan.

Y vale, sí, Una serie de catastróficas desdichas no es para todo el mundo. Pero su rollo de cuento siniestro y su ácido humor negro, su ironía y los mensajes que lanza, encuentran su blanco en un público al que le va la marcha. Y oye, los números musicales, sobre todo en inglés, no están nada mal. Sobre todo los opening en VO, cuya letra cambia cada dos capítulos. La producción es sencillamente magistral y refleja muy bien los libros originales, siendo una joya para los seguidores del autor. 

Con esta trolleada de las 5 series que están moda pero hay que armarse de valor para ver, lo que os he querido demostrar es que casi todo tiene su público hasta unas mierdas como The Walking Dead  o Juego de Tronos (espera, ¿he escrito eso en voz alta?). Lo que quiero deciros es que lo que a unos les parece tosigo puro, a otros les puede parecer confitura de arándanos sobre un lecho de queso blanco (probadlo y veréis). Y que, en definitiva, lo de algo bueno o malo, es muy relativo, dependiendo de su público y con el color que se quiera mirar. 

Al final, todo queda en impresiones personales. Y si esto, que a fin de cuentas trata de entretener, logra su objetivo, que es el de satisfacer a su audiencia, algo estarán haciendo bien. Aunque sea echarle alpiste a quien lo pide.

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