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La opinión de
José Luis Sanz

¿Aceptamos X como animal de compañía?

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No sé si habéis visto una película de 2001 llamada, aquí en España, Conspiración en la red (Antitrust), en la que un genial Tim Robbins hacía de clon de Bill Gates y su compañía se parecía demasiado a la, por entonces, todopoderosa Microsoft. La historia giraba entorno a unas prácticas mafiosas de la gran compañía por hacerse ilegalmente con un software que serviría para que cualquier dispositivo (móvil, portátil o de sobremesa) fuera compatible a la hora de reproducir todo tipo de contenidos. ¿Os suena? Pues bien, apenas 10 años después, estamos muy cerca de hacer realidad el cogollo de esa película.

Dicen que lo inalterable es el cambio y que debemos hacernos a la idea de que todo evoluciona. También, hay quien dice que llegados a un punto de evolución tecnológica tan brutal como la que vivimos, los cambios dejan de ser proporcionales y se convierten en exponenciales. Esto daría sentido al vaivén de tecnologías y modas que invaden Internet en tan pocos años. La web 2.0 iba a ser el futuro, luego la blogosfera, más tarde el e-commerce y ahora el f-commerce, Twitter y las redes sociales. ¿Qué será dentro de seis meses?

Los usuarios de videojuegos andamos más o menos como el mundo. Sonados. Cambiando el chip a tal velocidad que es imposible analizar qué está pasando y asimilar las nuevas circunstancias. Andamos intentando entender todo lo que ocurre a nuestro alrededor para adaptarnos tal y como nos aconsejó un tal Darwin hace un pico de años. Hasta hace bien poquito, lo de jugar tenía unas bases muy claras y sencillas: consolas portátiles y de sobremesa o PC. Y ya. No había más.

Pero hoy ya no. Sigue habiendo consolas y PC, pero también Mac (bueno, en EE.UU. llevan ya algunos años siendo una plataforma de juego), smartphones con capacidades técnicas a la altura de algunas portátiles, servicios de juego en la nube y... ¡¡tablets!! Pero no. Los gamers, los hardcore o como queramos llamarnos, estamos cerrados en banda y nos resistimos a aceptar en nuestro club a esta panda de advenedizos táctiles. ¿Pero cómo va a ser un iPad o un IPod Touch una consola? ¡¡Eso es imposible!!

Así que ya tenemos el debate. ¿Pero no será ese primer rechazo un signo evidente de que no somos capaces de adaptarnos? Yo creo que sí. Que en el mundo que vivimos a cualquier aparato se le exige ya que haga un mínimo de cosas para sernos útil. ¿Y qué cosas son esas? Pues navegar por Internet, escuchar música, ver películas, leer comics y correos electrónicos, comprar y... ¡¡jugar!!

Si lo miramos fijamente, PSP, Nintendo DS, Xbox 360, PS3 y Wii hacen muchas de estas cosas. Como los iPhone, Android o tablets. Con unos y con otros es posible jugar. Unos son más profundos en sus desarrollos y otros algo más simples, pero también más baratos. Ahora sale 3DS y NGP y resulta que Nintendo y Sony, respectivamente, se han mirado en esos dispositivos móviles de alguna forma.

Sony, sobre todo, se ha hinchado a mirar a estos nuevos aparatejos. Y lo ha hecho con tanta atención que ha llegado a una alianza con Google y Android y ha metido 3G a su futura consola para tenerla conectada hasta en la Luna. ¿De verdad que hay distinciones entre unas y otras plataformas? ¿Entre las pata negra y los advenedizos recién llegados a esto de los juegos? Si me lo permitís, yo voy a evolucionar y voy a tratar a todos por igual.

Voy a coger un iPad o un Galaxy Tab y los voy a considerar también consolas. Como los iPhone o los HP que llegarán pronto con WebOS, o al Samsung Galaxy S II, o al Xperia Play, o a cualquier aparato capaz de mostrar en su pantalla con solvencia y una calidad mínima un videojuego. ¿No os parece?

Entonces, ¿dejamos que todos estos dispositivos móviles entren a formar parte del mundo de los videojuegos o les damos un portazo en las narices? Vosotros diréis...

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