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La opinión de
David Martínez

De aquí no me muevo

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Finalmente, el E3 de 2010 no será recordado por el salto a las tres dimensiones, ni por las nuevas portátiles. Este será el año del movimiento. Las tres compañías han apostado fuerte por este sistema de control, mediante sensores, que trata de romper las barreras entre jugadores y consola... y que sólo consigue romper la lámpara del salón.

Que conste que no es nada nuevo. En 1989 la NES original ya contaba con un guante, el Power Glove, que transformaba los movimientos de nuestra mano en combinaciones de botones. Cuatro años después, Sega lanzó dos periféricos basados en el movimiento: Activator (un hexágono que se colocaba sobre el suelo y detectaba cuándo estirábamos los brazos) y Action Chair, una silla que nos permitía mover la cruceta con la inclinación de nuestro cuerpo y que tenía los botones en unas palancas bastante aparatosas.

 

Por más que avanzaba la tecnología, el sistema no terminaba de funcionar. Mi primer Eyetoy y la alfombrilla de baile están acumulando polvo en el desván junto a otros periféricos menos convencionales como el Gametrax para PS2, que utilizaba cables para detectar el movimiento de las manos.

 Pero las cosas han cambiado, ¿o no? A lo mejor el sistema de Wii no era perfecto, pero gracias al Wiimotion Plus se ha conseguido... que ni el propio Miyamoto sea capaz de apuntar al televisor y disparar una flecha en Zelda Skyward Sword. ¿Que os parece ridículo? Pues os animo a revisar la conferencia de prensa de Microsoft, en la que una niña juega a Kinectimals y dice, textualmente, que “su cachorro le hace cosquillas”. ¿Fantasmas? ¿Alergia? Sea lo que sea, le recomiendo que visite a su médico.

 

El resto de lanzamientos para Kinect (anteriormente conocido como Project Natal) son una colección de deportes más o menos exóticos que parecen destinados a producir un accidente doméstico (a menos que seas un americano de clase media, con una familia feliz y un salón gigantesco, como los que aparecen en la publicidad). Dejo PlayStation Move para el final, porque consigue reunir los defectos de sus dos competidores. El cacareado reconocimiento 1:1 no es real, como se puede apreciar en cualquiera de sus juegos de ping pong, volleyball, bolos, matamoscas y otros “deportes de masas”.

 

 Ya lo sé, me vais a decir que también es compatible con Killzone 3 o Resident Evil 5. Pues os reto a que compitáis con Move en el modo online, mientras yo acumulo “frags” con mi Dual Shock. Porque, amigos míos, me parece que me voy a quedar con mi pad tradicional, al menos durante otro año.

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