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La opinión de
José Luis Sanz

Assassin's Creed 3 lo tiene chungo como un tentáculo

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Lleva todo el mundillo de los videojuegos atontado desde el jueves. Desde que saltara la noticia de la imagen robada de Assassin's Creed 3 estamos todos aplaudiendo (o poniendo verde) el contexto histórico y viendo qué leñes está tramando Ubisoft con este salto de continente.

Desde entonces nos hemos puesto a elucubrar (por que no nos dejaban hacer otra cosa las 'autoridades oficiales') sobre qué ciudades aparecerían, cómo serían los protagonistas, que si indios, que si nieve, que si mundos salvajes, bla, bla, bla.

El caso es que al final, el juego se desarrolla en el siglo XVIII, a finales, a partir de 1773 en Boston y con un lío por los impuestos entre colonos e ingleses. Una época que todos hemos escuchado así de refilón y que lo más que acertamos a decir (sin mirar la Wikipedia, como diría mi buen compañero Javier Abad) es que en Filadelfia, el 4 de julio de 1776, se redactó la carta de Independencia de los EE.UU. con siete personajes clave conocidos como 'padres de la patria'. Los más famosos, por no ponernos muy pesados, fueron Benjamin Franklin, Thomas Jefferson y George Washington,

Allí, se proclamaron los derechos y deberes de lo que serían los Estados Unidos de América pero ¡¡vamos!!, tampoco hay que tenerlos mucha envidia porque en España tenemos La Pepa de 1812, de la que este mes celebramos 200 años.

¿Y qué tiene todo esto que ver con lo chungo como un tentáculo que lo va a tener Assassin's Creed 3? Pues que muy bien lo tendrá que hacer Ubisoft para plasmar con el mismo talento, precisión y maravilloso ingenio esa época como lo hizo uno de los grandes clásicos de la historia de los videojuegos: Maniac Mansion Day of the Tentacle.

¿Lo recordáis los más carrozas del lugar? Ben Franklin volando una cometa, George Whashington serio en la sala donde se firmó la carta de Independencia y soltando algunas perlas para troncharse y un Thomas Jefferson estirado y sorprendido por las peticiones de Hoagie, el protagonista que viaja al pasado y que debe convencer a esos padres de la patria para que en vez de un rifle, dejen por escrito en la constitución que es deber de todo buen americano disponer de un aspirador en el sótano.

No sé vosotros, pero yo, cuando me pasee con mi indio mestizo de Assassin´s Creed 3 por esa época y le vea la cara a George Washington, no podré evitar ver tentáculos púrpuras por todos sitios, o crono-váteres que le lllevan a uno 200 años al futuro si se tira por el desagüe.

Así que no lancemos las campanas al vuelo y empecemos a alabar a Assassin's Creed 3 sin haberlo visto, que lo tiene muy chungo con este Day of the Tentacle de por medio. Una obra maestra de cuando LucarArts era LucasArts y sus juegos despertaban tanto interés como lo que anda ocurriendo estos días con el descendiente de Altaïr y Ezio.

Day of the Tentacle cumplirá en 2013 nada más y nada menos que 20 años aguantando el tirón sin despeinarse, aferrado a sus diálogos tronchantes y a una historia que ya quisieran para sí muchos guionistas de comedias. Una auténtica obra maestra que, a día de hoy, y mientras Assassin's Creed 3 siga siendo un enorme hype alimentado por un argumento pensado por y para yanquis, es el mejor juego de los que han tocado el periodo de la Guerra de Independencia Americana.

Por eso, Assassin's Creed 3 lo tiene chungo como un tentáculo. Por que existe una cosa llamada Maniac Mansion Day of the Tentacle. Y estoy seguro de que los más viejos del lugar sabrán a lo que me refiero... ¿o no?

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