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La opinión de
José Luis Sanz

Assassin's Creed 4: ¿primero el motor o la idea?

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Hace algunos años leí una curiosa anécdota de Alfred Hitchcock en un libro de entrevistas que le hizo el también director Françoise Truffaut, donde narraba cómo llevaba algunos años rondándole la cabeza una idea (genial) que se le había ocurrido pero que nunca pudo llevarla a la gran pantalla por que no encontró una historia en la que meterla con coherencia.

Básicamente, la escena (que rodaría en un plano-secuencia al estilo de La soga) empezaba con dos personajes hablando delante de una cadena de montaje de una fábrica de automóviles, en el punto en el que el coche es simplemente un esqueleto metálico. Uno y otro están repasando lo que saben sobre algún complot y van andando a la vez que los robots y operarios van creando el vehículo a sus espaldas: asientos, tapicería, salpicadero, volante, techos, luces, puertas, cristales...

En un momento dado del diálogo, sale a colación un tercer personaje del que hablan por que debe ser muy sospechoso y van enumerando cada cosa que saben de él. Detrás, el coche está prácticamente acabado y los operarios le dan los últimos retoques. Uno de ellos abre una puerta para ver que todo está perfecto y, debe ocurrir algo, porque da la voz de alarma. De repente más operarios se arremolinan alrededor del coche y nuestros dos personajes se acercan para ver qué pasa. Ante su sorpresa, el tercer personaje del que hablaban, ¿el sospechoso?, está muerto dentro del coche que vimos cómo fabricaban en tiempo real.

¿Y qué tiene que ver esto con Assassin's Creed 4? Bueno, pues me da la sensación de que a diferencia de lo que le ocurrió a Hitchcock con su idea, que no encontraba historia, Ubisoft sí ha encontrado la excusa para rentabilizar su motor naval de Assassin's Creed III. Uno tuvo una idea y los otros tenían un motor.

Los responsables de Assassin's Creed III debieron quedar tan contentos con sus batallas navales que buscaron la forma de acomodarla en un tiempo y en un lugar donde pudiera lucir sin cambiar demasiado todo lo que tenían hecho. Y es que cuando lanzaron el quinto juego (tercero númericamente hablando) todos esperábamos un Assassin's Creed III The Last of the Mohicans en 2013 y, finalmente, un Assassin's Creed III Washington Alive para 2014 antes del presumible Assassin's Creed IV para 2015 (en Europa, China, Japón o las colonias indias de Gran Bretaña). Así que los responsables de Ubisoft no se han andado con chiquitas y han acortado el camino cambiando las reglas de numeración en su serie. ¡Un susto vamos!

Con este bandazo a babor muestran que, como Lucas con Star Wars, no debían tener ni repajolera idea sobre cómo era la línea argumental de la saga cuando vieron el éxito del primer Assassin's Creed y los posteriores Assassin's Creed II, La Hermandad y Revelations. ¿Quiere esto decir que veremos en el futuro a algún assassin con Midiclorianos en la sangre? Pues nunca se sabe y todo dependerá de que el motor de turno (midiclorian's blood) les quede tan bonito como el de las batallas navales.

Y es que este fue, precisamente, uno de los momentos impacto de Assassin's Creed 3 en su chorreo de información durante la primera mitad de 2012, y una de sus virtudes más aclamadas, lo que da cierta apariencia de simplicidad a la decisión de llevar la cuarta parte al tiempo de los piratas. Sinceramente, a mí Assassin's Creed IV me hubiera gustado que fuera en otra época más alejada del Caribe y, si hubiéramos tenido que aguantar a los piratas (del Caribe), que hubiera sido en alguna extensión de Assassin's Creed III. Es decir, a lo de Black Flag le pega más un III que un IV...

Así que llega la pregunta del millón: qué fue primero, ¿el huevo o la gallina? La respuesta es muy sencilla: Ubisoft tenía un motor (de batallas navales) y necesitaba una historia. Y los piratas (del Caribe) estaban muy cerquita de la Guerra de Independencia pidiendo a gritos un juego. Así que blanco y en botella, Assassin's Creed IV. Mal presagio.

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