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La opinión de
Javier Abad

Ataques de sinceridad

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Mensaje de alarma: en las últimas semanas un virus se ha extendido entre los desarrolladores de videojuegos. Pero no es uno de esos que se cuelan en los ordenadores, sino otro mucho peor, porque este del que os hablo afecta a su cerebro. De repente, parece que se hayan tomado una píldora de la verdad que les obliga a decir cosas que harían palidecer a cualquier responsable de comunicación que sea… eso, mínimamente responsable. Llevándolo al extremo, es como si BMW le añadiese a su campaña “¿Te gusta conducir?” una coletilla del tipo: “pues cómprate nuestro nuevo modelo, porque los coches que hemos fabricado hasta ahora son una chatarra”.

Uno de los primeros que dieron síntomas de estar infectados fue Bobby Kottick, el jefazo de Activision, que declaró que sus anteriores juegos de Spider-Man apestaban. Pobre hombre araña, toda una carrera dedicada a combatir a villanos disfrazados, y ahora resulta que su archienemigo es un ejecutivo que viste traje y corbata.

Pero a mí el ataque de sinceridad que más me ha dolido ha sido el de Peter Molyneux, el creador de Fable. Y es que, aunque no os lo creáis, estoy convencido de que este hombre me tiene manía (os pongo su foto aquí debajo, para que me aviséis si os cruzáis con él algún día).

La historia viene de atrás, de cuando yo era redactor jefe de la Revista Oficial Dreamcast. Por aquel entonces Molyneux estaba desarrollando Black & White, un título que nos proponía, literalmente, “jugar a ser Dios” (como veis, el tipo no se anda con chiquitas. Otros se conforman con que seamos un simple fontanero bigotudo). Bueno, el caso es que recuerdo que nos pasamos meses haciendo reportajes sobre el juego, pero al final Dreamcast se fue al garete, la revista también pasó a mejor vida y Molyneux no fue capaz de terminar la versión de Black & White para nuestra maltratada consola.

Ahora mi “amigo” también debe haber caído víctima del virus del que os hablo, porque ha afirmado que el argumento de Fable II era una basura. Seguro que a los que compraron el juego en su día esto les duele, pero es que a mí me hizo una presentación personal en el E3 de 2007, y os aseguro que he flipado al leer sus declaraciones.

Y ojo, que tener un cara a cara con este hombre impone, porque el tío no solo es eso que llamamos un “gurú” de los videojuegos, sino que encima es caballero del imperio británico. Yo dudaba si darle la mano o hacerle una reverencia, y como nunca he sabido cómo se pronuncia su apellido, al final acabé llamándole “señor Mulinex”, que suena a vendedor de baterías de cocina. Él, sin embargo, se mantuvo imperturbable y fue desgranando con su voz de narrador de cuento y un perfecto acento “british” todas las virtudes de su juego. Me habló de la toma de decisiones, y de la revolucionaria posibilidad de que nuestro personaje se casara y hasta tuviera hijos, porque eso ponía su destino en nuestras manos y hacía que los sentimientos fuesen un factor jugable más... ¿Y ahora resulta que todo era una basura? No me lo trago, entre otras cosas porque estoy seguro de que el enorme talento de Molyneux le impide hacer nada que sea catalogado así. Sospecho más bien que estos ataques de sinceridad son una estrategia para “vendernos” los nuevos juegos, ya sea Spider-Man Shattered Dimensions o Fable III. Eso sí, como estrategia de comunicación me parece terrible, ¿no creéis?

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