Imagen de perfil de David Martínez
La opinión de
David Martínez

Basado en hechos reales

imagen por defecto contenido opinión

Han pasado once años desde los atentados del 11-S en Nueva York (y desde el comienzo de la Operación Libertad Duradera en Afganistán) y la sensibilidad, en determinadas capas de la sociedad, está a flor de  piel. Es evidente que la herida en la sociedad norteamericana todavía es muy profunda; una amiga me contaba cómo, en la Gran Manzana, todavía podías ver a perfectos desconocidos, abrazándose y llorando por la calle. Pero lo que me extraña es que en España, y hablando de videojuegos, tengamos nuestros propios “fantasmas”.

Dejando a un lado hechos anecdóticos, como que las Torres Gemelas se borrasen del final de Metal Gear Solid 2 (y de Spider-Man), estos días he recibido unos cuantos mensajes por twitter, @DMHobby, en los que me preguntábais mi opinión sobre el uso de eventos históricos en Medal of Honor Warfighter o la presencia de ETA en Counter Strike. Vayamos por partes. La saga Medal of Honor nació cuando Steven Spielberg compró los archivos de imágenes de la Segunda Guerra Mundial, y trataba de ser una reproducción fiel de batallas como Normandía, Market Garden o Arnhem. Personalmente me parece fantástico que podamos revivir esas batallas en primera persona, con un punto justo de realismo y también respeto por los soldados de ambos bandos. De hecho, en estos títulos nunca se muestra la vertiente política de las guerras.

Es lógico que la saga evolucione a conflictos modernos, pero quiera conservar su inspiración real. Y del mismo modo que no me molesta que se refleje la Operación Anaconda en Afganistán o los conflictos en Birmania, me parece correcto que haya una referencia al atentado del 11-M en Madrid. Lo que sí me preocupa un poco es ver hasta qué punto será real o no. Porque en un atentado las víctimas son civiles, no soldados, y porque los juegos requieren que se modifique la realidad (pensad que el duelo en OK Corral sólo duró 30 segundos, o que la operación para cazar a Bin Laden se acabó en menos de 40 minutos… hay que “adornarlo”).

Otra cosa diferente es la presencia de una banda terrorista en el multijugador. ¿Por qué es diferente? En primer lugar porque ETA nunca ha realizado actividades militares. Esta banda terrorista se caracteriza por los atentados con coche bomba, secuestro, extorsión y el “tiro en la nuca”. Ni siquiera cuentan con una formación militar ni una organización (repasad la hemeroteca para ver cuántas veces les ha explotado el AMONAL en las manos). El hecho de que aparezcan en un juego, como personajes controlables, sólo puede ofender a las víctimas. Es más, ¿por qué se les coloca frente a los GIGN, fuerzas especiales francesas, en lugar de los GEOS o la Guardia Civil, que ha conseguido más detenciones que nuestros vecinos del norte? Me temo que es una cuestión de ignorancia, y de acaparar la atención de los medios, aunque sólo sea por unos momentos.

Aún así, me parezca mejor o peor, creo que aceptar estos elementos en un juego es un síntoma de madurez. Es respeto a la libertad creativa de los desarrolladores, y el papel de cada uno no debe ser censurarlo, sino elegir entre consumirlo o no.   

Aquí podéis ver lo que opina Javier Abad a este respecto.

Lecturas recomendadas