Imagen de perfil de Alberto Lloret
La opinión de
Alberto Lloret

Las bicicletas -y las portátiles- son para el verano

imagen por defecto contenido opinión

Como quien dice, acabo de volver de vacaciones y aún arrastro una depresión de caballo –de animal grande, no de droga- por volver a la rutina. Una rutina que me encanta, sí, pero no más que la libertad de hacer lo que me de la gana las 24 horas del día. Y es que esas 24 horas me han dado para mucho durante el período de desconexión, como ajustar cuentas pendientes con juegos que tenía a medias, entre ellos A Link Between Worlds, o a los que simplemente tenía muchas ganas, como Rogue Legacy.

A diferencia de otros años, éste no he metido en la maleta una consola de sobremesa. Otros años me he llevado una 360 o PS3 y, aunque esa era mi idea inicial para estas vacaciones, finalmente la desterré. Total, mi primogénito demanda cada vez más tiempo y atención y no me iba a dejar parar media hora delante de la tele. Por eso, este año se han venido de viaje la tableta, Vita y 3DS. ¿Y adivináis con qué he jugado más? Pues sí, la tableta para leer, y ambas portátiles para jugar. Uno que va contracorriente…

Y es que, aunque las cifras siguen reflejando que el juego en teléfono móvil y tableta está arrasando con el resto de máquinas portátiles, pues qué queréis que os diga: yo sigo sin verle la gracia. Quitando algún juego de unir 3 “lo-que-sea”, como Bejeweled, o cosas más específicas, como Game Dev Story, Canabalt, Super Hexagon y alguna que otra joyita puntual, sigo sin encontrar una experiencia profunda, manejable y que me atrape como en una consola portátil. Seguro que las hay, pero sin el respaldo de una cruceta y de unos botones, me desilusionan pronto porque, digan lo que digan, los controles táctiles no son precisos, milimétricos… aptos para según qué experiencias.

No es que no me adapte, ni que no sea un nativo digital… ni ninguna de esas chorradas con las que me quieren etiquetar. La tecnología me encanta y me apasiona estar al día y cacharrear con lo último, como Shield Tablet… Pero si algo no me convence, como el juego “serio” en esos dispositivos, pues sintiendolo mucho no voy a volver a ellos. El tiempo es tan, tan finito que para que voy a perderlo con cosas que no me gustan.

Y mientras reventaba A Link Between Worlds y Rogue Legacy, pensaba yo… ¿por qué no triunfan las portátiles hoy en día? ¿qué ha cambiado en la mentalidad de los jugadores, que han pasado de aupar a GameBoy como la segunda consola más vendida de todos los tiempos a relegar a un maquinón como Vita a una posición bastante incómoda? Por el precio de los juegos, uno de los temas que siempre se suelen sacar a relucir, no puede ser, porque cada uno representa los dos extremos/tendencias actuales.

Mientras que Zelda abandera el “antiguo” modelo de negocio, con lanzamiento físico y precio “elevado”, Rogue Legacy es uno de tantos juegos digitales que está bajo la barrera de los 13 euros y que, al comprarlo, lo tienes para 3 plataformas distintas (PS4 y PS3, además de Vita). Y si nos fijamos en los precios de las máquinas, pues qué queréis que os diga: 199 euros que cuesta cada una (130 la 2DS), sin ofertas ni segunda mano de por medio, me parece un precio razonable, más si lo comparamos con el de los smartphones que mueven los juegos más avanzados y punteros técnicamente y que vienen a costar de media el doble.

Que sí, que pese a los brotes verdes que nos venden, los bolsillos están tocados y no hay dinero para todo. Pero, en el problema, quizá, en el fondo, sea otro e incluso tenga múltiples caras. Desde una nueva generación de jugadores que ha crecido con la tableta y la prefiere, por la razón que sea, a las consolas portátiles a un grupo que comenzó jugando con ellas, ha crecido y ahora prefiere el juego en sobremesa, sin olvidar los que sencillamente se cansaron de jugar, por mencionar algunas de las posibilidades.

Sea cual sea el motivo, debo ser la excepción que confirma la regla, porque desde los tiempos de Game & Watch llevo enganchado a ellas. No solo disfruto con las portátiles, sino que las colecciono y, a mi manera, las amo. Tienen algo que me hipnotiza, que me cautiva, que me hace volver a ellas una y otra vez, sin que me canse. Y ahora, en el momento de mi vida que menos tiempo libre tengo, más aún. Por eso me alegra ver que aún hay valentía para anunciar nuevos modelos, como New 3DS, aunque entiendo las críticas que ha suscitado – en cierto modo yo también hubiera preferido un hardware completamente nuevo-.

Pero cuanta más potencia tengan las portátiles y más se parezcan sus juegos a los de sobremesa, mejor. Ya sueño con ese Xenoblade Chronicles para New 3DS y, ojalá, estos ojos vean una PS3 portátil que me permita disfrutar de títulos a los que actualmente no he podido dedicar todo el tiempo que quisiera. ¿Os imagináis jugar a Dark Souls II en cualquier sitio? A mi es lo que me falta ahora mismo… A ver si hay suerte y para el año que viene se anima Sony con algo más potente.

Lecturas recomendadas