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La opinión de
David Martínez

La (buena) gente de las compañías

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<p>Por si aún no lo hemos dejado claro, el <b>E3</b> es zona de guerra. Uno va cargado con todos los cacharros que se pueda imaginar: el ordenador para realizar las conexiones en directo, un <b>iPad</b> para tomar notas, la cámara de fotos, el móvil, nuestra <b>3DS</b> para conseguir cosas a través de <b>Street Pass</b> y la <b>PS Vita </b>para hacer lo propio a través de <b>Near.

Por si aún no lo hemos dejado claro, el E3 es zona de guerra. Uno va cargado con todos los cacharros que se pueda imaginar: el ordenador para realizar las conexiones en directo, un iPad para tomar notas, la cámara de fotos, el móvil, nuestra 3DS para conseguir cosas a través de Street Pass y la PS Vita para hacer lo propio a través de Near. Y como encima somos unos "buenazos", echamos una mano a Justo, nuestro cámara, con el trípode, su propio ordenador, la bolsa de los micros... todo esto con un calor infernal, el ruido, las luces y gente por todas partes.

Teníais que ver las caras de algunos periodistas durante la tarde de hoy (el segundo día). Hacían que los protagonistas de The Last of Us parecieran recién salidos de la ducha, o cambiando de juego, en Plants vs Zombies, estarían más cerca de ser vegetales que muertos vivientes. Y, os preguntaréis, ¿cómo es que nosotros hemos sobrevivido?

Pues gracias a los "otros" españoles que nos cruzamos por la feria. Casi te recuerdan a tu madre, pero cuando llegas a un stand porque tienes esa entrevista super exclusiva, los PR (y se puede generalizar tranquilamente) te preguntan si has comido algo, si quieres una botella de agua... hasta te chivan la contraseña de su red WiFi para que puedas comunicarte (en la feria utilizamos Whatsapp o el tradicional sistema de gritar a los cuatro vientos).

Lo más curioso de todo es cuando dos relaciones públicas se encaran entre sí, porque cada uno se encarga de cuidar a los de su país. Esta tarde hemos visto cómo se enfrentaba una de nuestras asistentes con su colega británico, para ver quién de los dos entraba primero. Al final hemos pasado nosotros gracias a la vehemencia de esta chica, que no voy a nombrar. Y que no ha sido la única en jugarse el pellejo para que nosotros tengamos la mejor información.

La contrapartida de todo esto es que nos "sacan" información. La mayoría de ellos no pueden salir de su stand durante toda la feria, así que nos acribillan a preguntas. Los chicos, hasta nos piden que les enseñemos alguna foto de las azafatas (aunque estén a la vuelta de la esquina) para saber qué se cuece en el Convenion Center de Los Ángeles.

Dentro de dos días volveremos a España, y nuestra relación con ellos será mucho más fría y profesional; nos limitaremos a hablar de juegos, de fechas y de embargos. Pero recordaremos que durante una semana, en Los Ángeles, hicimos piña. Ellos cuidaron de nosotros como si fuéramos "sus niños", y se lo agradezco profundamente.

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