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La opinión de
David Martínez

La Cruz Roja contra los crímenes de guerra en los videojuegos

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Cada vez es menos cierto que "en el amor y en la guerra todo vale". De hecho, pronto dejará de ser así en los videojuegos... si prospera la intención de Cruz Roja de penalizar (de manera virtual) a aquellos jugadores que infrinjan el derecho de guerra en un videojuego. Antes de ponernos a juzgar sobre el acierto o no de estas declaraciones, realizadas al prestigioso  medio británico BBC, es mejor que nos metamos en contexto.

La Cruz Roja (o Media Luna Roja en los países árabes) es una organización de carácter humanitario que se fundó después de la batalla de Solferino de finales del S.XIX, que fue excepcionalmente cruenta, para ayudar a los heridos en conflictos internacionales. Está claro que su labor durante las dos Guerras Mundiales y otros conflictos menores ha sido de gran importancia, a medida que han ido extiendo sus ámbitos de actuación. Sin embargo, ¿desde cuándo ayudar a personajes virtuales se puede considerar una labor humanitaria?

A lo que se refiere Francois Seneschaud, del Comité Internacional de la Cruz Roja es a castigar "crímenes de guerra en los videojuegos", entendidos como atacar a la población civil, torturar, disfrazarse con el uniforme de un enemigo o llevar a cabo acciones que pudieran considerarse un genocidio. Todas están recogidas en la Convención de Ginebra. Pero... si en un juego, por muy realista que sea, no se llevan a cabo ataques contra personas reales, ¿no pierde todo su sentido?

Al final, lo que ha querido Seneschaud es ganar notoriedad al mencionar títulos como Call of Duty o Battlefield (cuya Beta acaba de estrenarse) salir en las noticias... y avivar el "amarillismo" de algunos medios acerca del éxito de los juegos bélicos. Mejor le hubiera ido si dedicase esos recursos a intervenir en conflictos como Siria, donde las víctimas sí son muy reales. 

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