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La opinión de
Sonia Herranz

Cuando me embarga la emoción

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¿Sabéis lo que es un NDA? Son las siglas de Non-disclosure agreement. En cristiano, acuerdo de confidencialidad. Según la Wikipedia es un contrato legal entre al menos dos entidades para compartir material confidencial o conocimiento para ciertos propósitos, pero restringiendo su uso público. En la práctica un NDA es un documento de Word o un PDF de X páginas que tienes que firmar para que, por ejemplo, te den la copia de un juego.

En este famoso NDA suele haber otra cosa que me encanta, me vuelve loca, me emociona. Vamos, que lo estoy deseando: el embargo. Es decir, hasta tal día a tal hora no se puede publicar lo que sea. Además esta maravillosa cláusula suele venir acompañada de otras no menos divertidas y satisfactorias: no puedes capturar pantallas, no puedes hablar de ciertos enemigos, no puedes decir que hay fases en el espacio…

Estoy esperando el día, que seguro que llega, en el que en el NDA se especifique claramente que no se puede decir que el juego es malo…

Estoy tan hasta el… moño de firmar NDA que tengo mi firma digitalizada y la pego como churros en los dichosos documentos.

Me pregunto qué pasaría si me salto uno, porque la validez de los NDA que nos mandan es cuando menos cuestionable… Y la validez de una firma digitalizada y pegada únicamente en la última página de un documento de 10, no te digo .

De momento los cumplo. Pero no porque haya firmado nada, sino porque es un acuerdo entre profesionales. Y mientras el acuerdo me parezca razonable yo daré mi palabra. Y mi palabra vale mucho más que esos legajos en inglés llenos de formulismos absurdos.

Ha habido veces que no los he firmado. Por abusivos, por ridículos, por carentes de valor… ¿Qué tengo que firmar un papel para que me dejes hacer el análisis de un juego que está mañana a venta? Métete la beta por el mismísimo NDA que ya me voy yo a la tienda y lo compro.

Aunque por lo menos los NDA parten de un mutuo acuerdo: lo leo y si me parece bien lo firmo y si no, me quedo con las ganas de jugar a tal beta o tal otra. ¿Me gusta? No, pero así son las cosas.

Lo que cada vez llevo peor y se me están inflando las narices (y mira que las tengo hermosas ya de serie) son los embargos a lo pastor. Es parecido a lo de antes, pero sin aviso. Te mando un juego y luego, si me acuerdo, te mando un email en el que pone que la review está embargada hasta el día tal. Vamos, que no se puede hablar de fulanito hasta el 16 de enero. Si eres una revista y sales el 15, o retrasas la salida al quisco o te jo…robas. Yo soy de las que me jorobo.

En esta simpática coyuntura no hay NDA de por medio, en la mayoría de los casos no hay ni consulta previa. Yo, que soy muy tonta, suelo respetarlo. Y lo hago precisamente por eso, por respeto. Lo normal es que siempre haya alguien que se salta el embargo… ¿Creéis que pasa algo?

La cosa es tan absurda, que se ha dado el caso de que me mandaran un embargo con la revista ya entregada. Es decir, me dan el juego, hacemos una preview y el día 15 (el mismo día que sale la revista), me dicen que no se puede publicar hasta el 20… Pues mira, como no secuestres la publicación de los quioscos…

Y, claro, como muchos “profesionales” sí se saltan los embargos, ya nadie quiere adelantar los materiales. Es decir, si el embargo es hasta el 12 de julio no te dan los materiales hasta el 11, aunque tú ya hayas jugado el 25 de junio. Si eres una web, no hay problema. Si eres una revista estás jodido, por que entregas a imprenta el 5 de julio, aunque no salgas hasta el 15…

¿Creéis que importa que Playmanía sea de fiar y no se salte embargos? Pues no. Como es cosa de la Central… “Si fuera por nosotros no habría problema, pero tenemos las manos atadas”… Así se te corte la circulación y se te pongan los deditos morados…

Y si queréis, hablamos de las exclusivas. Son la leche. Te llevas a una revista a hacer un viaje al culo del mundo para ver un juego. He dicho ver. Muchas veces no te dejan ni acercarte al mando… Por supuesto, en la entrevista la respuesta más repetida es “de eso no puedo hablar”… ¿Para qué propones una entrevista? Y después de todo esto, una semana más trade te traes al producer del juego a España y haces la misma presentación, pero delante de todos los medios… ¿Qué exclusiva tiene la revista que se ha recorrido medio mundo? ¿La imagen de portada?

Entiendo que las compañías quieran controlar lo que se dice y cuándo de sus juegos. Entiendo que intenten que los medios entremos en el juego con todo el gusto. Pero no entiendo que se enfaden cuando no queremos entrar. Y lo hacen. Y, lo que es peor, te castigan después, en algunos casos con un desprecio absoluto hacia los profesionales. No, señores, no formamos parte de sus departamentos de marketing.

Últimamente me estoy planteando muy seriamente dejar de cumplir las reglas del juego. Sobre todo porque son reglas que vienen impuestas desde no se sabe muy bien dónde y no se sabe muy bien porqué. Que no se pueden negocia ni discutir y sólo afectan a un jugador de la partida: los medios.

Además, me he cansado del “te lo cuento, pero no puedes decir nada”. Y a las dos horas está por todo Internet y tú te quedas con cara de tonta. Hoy día no se puede embargar una información. Hoy día la globalización alcanza a todo y a todos. Se estila mucho eso de proponerte un viaje para ver el juego X. Te vas de viaje, pongamos, el 25 de octubre, pero no puedo decir nada hasta el 15 de diciembre… Por supuesto, desde el 1 de noviembre está en todos lo mentideros de Internet…

¿A qué me arriesgo? ¿A que me dejen de mandar información? ¡Pero si está en todos los sitios! ¿A que me quiten la publicidad? ¡Pero si ya no la ponen!

No sé qué ha pasado, no sé cuándo ha ocurrido ni cómo. Ha sido un proceso lento, pero seguro, en el que los medios, todos (hasta ETA mandó el vídeo del anuncio del cese de la violencia con embargo y se respetó) hemos terminado entrando. No sé si por miedo a que nos den de lado, no sé si por pereza o simplemente porque vemos cómo se desmorona la profesión y los medios que la sustentan y nos aferramos a clavos ardiendo, aunque nos quemen la carne hasta los huesos del alma. Y es que hoy día importa más decir muchas cosas, que qué cosas se dicen. Ya no importan las historias que contamos, si no que sean múltiples, con muchas keyword y muy esperadas. Y la calidad es lo de menos. Bueno, hasta el contenido es lo de menos.

Existe una plataforma de periodistas que se denomina “Sin preguntas no hay cobertura” (#sinpreguntasnocobertura). Si todos nos uniéramos a esta iniciativa, si todos nos negáramos a acudir a ruedas de prensa en las que los políticos, desarrolladores de videojuegos, actores o economistas o lo que sea se limitan a soltar su rollo sin dejarnos preguntar (o sin contestar), a lo mejor volvía a cambiar el modelo.

O a lo peor daría igual… Porque siempre habría un blog, una web, un colega en un foro o un miembro de esas mismas empresas (agazapado tras un nick chulo), que divulgaría la información de un modo u otro, dejándonos con cara de tontos a los profesionales que intentamos transmitirla con rigor y lo más completa posible.

Y es que ya da igual. Hoy día todos recibimos información por todos los lados y por todos los medios. Gratis casi siempre. Recibimos tanta, tan sesgada, tan parcial que ya nos da igual. No nos fiamos de nada y nos lo creemos todo. Es más, es que ya no importa si es verdad o no. Si es trending tropic en Twitter va a misa. Si tiene muchos “me gusta” es lo que importa. Y ojo, que si no estás en You Tube no eres nadie, aunque lo más visto sea un vídeo de un gatito de ojos tristes o de un pobre hombre que se escoromoña desde una escalera…

Los medios queremos tener muchos “me gusta” y muchos “retweets” y que nos “compartan” mucho. Queremos (necesitamos) competir con el bebé que se ríe, el exaltado que se caga en todo y se cree que eso es libertad de expresión y con los “copypaste” a mansalva de los que se cubren la cara con un pasamontañas en forma de “alias” llamativo.

Hay tantas verdades como personas que opinan. Valores como la honestidad, la creatividad o la lealtad significan lo que el que los pronuncia cree que significan. Y poco más se puede decir. Si para ti honestidad es compartir el enlace para descargar gratis un revista de pago, porque “Internet es libre”, sólo puedo decirte… Nada.

No sé si incluir un NDA al final de este post o poner fecha de embargo a los comentarios (si los hay). Casi me dan ganas de compartir enlaces piratas e inventarme un par de noticias, como que GTA V “podría” salir el 15 de noviembre; que Assassin’s Creed III “podría” ser exclusivo de PS3 o que Watch Dogs “podría” ser sólo una demo técnica, pero que el juego no existe y que además no hay PC en el mundo capaz de moverlo. ¿Me lo invento? Seguro que me pongo de número 1 en Google y como la información es gratis y no he firmado ningún acuerdo de confidencialidad nadie se podría enfadar… Bueno, quizá mis principios. Pero como decía Groucho Marx “Si no le gustan, tengo otros”.

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