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La opinión de
Juan Carlos García

¿Desde cuándo nos han preocupado las cifras de ventas de las consolas?

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Las bonitas infografías, el periodismo de datos, los Big Data, las webs de rankings, cada vez son elementos más influyentes a la hora de comunicar. Tal es así que hemos llegado a un punto en el que el emisor se confunde con el receptor. Y no solo por que ambos acaben accediendo a la misma cantidad de información, sino porque se altera el orden de prioridades “natural”, y al receptor acaban importándole mucho más los datos que al propio emisor.

Los que pertenecemos a la industria del videojuego estamos cada vez más rodeados de estos datos. Y los que estáis al otro lado, también. Las cifras de venta se cuelan en nuestro día a día con la lógica aplastante de lo que debe ser considerado éxito, fracaso o en proceso de transformación obligada. Pero no siempre ha sido así. En absoluto. Ni en los propios medios ni por supuesto entre los lectores. Por un lado quizá porque no era posible acceder a la información con la misma inmediatez que hoy –aunque sí pienso que era mucho más fiable-, y por otro, porque no existía ese inusitado interés en saber cómo había funcionado un juego, cuántas consolas se habían vendido en Japón, o qué juego había desbordado las previsiones. Entre los lectores/jugadores, la verdadera motivación pasaba por tener juegos mejores que los que tenía la consola de tu amigo, en hacerte con más juegos que él, en divertirte más y en poder restregárselo.

Ahora lo que se restriega son las cifras. Están a mano y son concluyentes. Se publican listas semanales con las unidades vendidas, noticias a diario con tal o cual fracaso (pocos éxitos, porque las malas noticias nos atraen como un imán) y hay un seguimiento casi en tiempo real que ríete tú de lo que se aprende en las facultades de económicas y estadística. Al fabricante le preocupan y mucho los datos, al periodista aun más, y a vosotros ya ni te cuento.

Como decía más arriba, es el mundo al revés. En mi opinión, resulta el claro reflejo de lo metidos que estamos todos en esta industria y de la emoción y excitación con que la vivimos. Porque no creo que seamos tan permeables, y nos exciten tanto, los resultados fiscales de Telepizza, las previsiones a la baja en venta de coches de cualquier marca, o si Carrefour ha vendido más este trimestre que el anterior (no quiero generalizar, habrá gente que esté enterada de todo eso como parte del juicio a la situación económica que vivimos actualmente).

Lo peor es lo fácil que resulta controlar cada dato. Hace algunos días se filtraron las cifras de venta de XONE, PS4 y Wii U en España. Las lecturas posibles eran infinitas, casi tantas como interpretaciones le dieron. Empezaron a aparecer en twitter titulares de todo tipo. Y es que Twitter lo carga el diablo, pero las cifras de ventas el infierno enterito.

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