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La opinión de
Daniel Quesada

¡Dadle ritmo!

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<p>Ritmo, ritmo. Es algo necesario para entretener a la gente. Ya sea en una película, una canción… o una conferencia, por qué no. Cuando Microsoft, Sony o Nintendo nos reciben (a los periodistas y a vosotros, gracias a ese “peacho invento” que es el streaming), tienen un espectáculo entre manos.

Ritmo, ritmo. Es algo necesario para entretener a la gente. Ya sea en una película, una canción… o una conferencia, por qué no. Cuando Microsoft, Sony o Nintendo nos reciben (a los periodistas y a vosotros, gracias a ese “peacho invento” que es el streaming), tienen un espectáculo entre manos. Lo fundamental es mostrar sus productos, está claro, pero este E3 tiene mucho de circo, de campaña publicitaria en la que es tan importante el qué vendes como el de qué manera lo vendes.

Cada compañía tiene su estilo, pero suele haber unos patrones: comenzar con un título impactante, soltar “morralla” hasta que colocamos algún alivio cómico a mitad de camino y acabar con algún anuncio inesperado que inspire a los americanos a soltar esos “yeah” y “wow” que tanto les gusta. “Emotional rollercoaster”, que dicen los resabiados. El problema es que necesitas ese contenido impactante para cumplir con el guión.

Este año, Sony ha andado justito. Killzone 3, Infamous 2 y Portal 2 han sido dos títulos estupendos, que demuestran lo dura de pelar que es esta consola. Pero pretender crear el clímax con un título tan, digamos, irrelevante como Twisted Metal Nuke no parece el final más adecuado. No digo que el juego sea malo (de hecho, tiene una pinta muy interesante), pero no tiene el peso suficiente como para ser la guinda del pastel de Sony.

Pero mi compañero Paco ya ha hablado bastante de PlayStation en su blog. Lo que yo quiero es usar todos estos argumentos para felicitar a Nintendo. ¡Ya iba siendo hora, muchachos! Tras dos años bastante accidentados, por fin lo han comprendido. Se han quitado de en medio todo lo que quedaba mal (ejem, Cammie Dunaway, ejem) y han ido al grano. Han hablado lo justo y han mostrado juegos variados, buenos y, en algunos casos, inesperados. ¿Tan difícil es de comprender que eso es lo que queremos, señores consoleros? Han metido alguna perla de humor y hasta se han atrevido a burlarse de la competencia con una parodia de las gafas polarizadas. Porque ellos lo valen.

Así, su conferencia empezó cuando tenía que empezar, duró lo que tenía que durar y mostró lo que todos esperaban e incluso un poquito más. Vale, ni rastro de la rumoreada Wii HD ni del Vitality Sensor pero… ¿sabéis qué? Nadie los echó de menos.

No es que haya sido una conferencia perfecta. Reggie, a pesar de lo bien que habla, sigue teniendo la misma expresividad que un gnomo de jardín. Pero, repito, hizo lo que se esperaba de él. Que para ganarse al público ya está Miyamoto…

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