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La opinión de
Javier Abad

La decisión de Yamauchi

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Se cuenta que cuando Miguel Ángel acabó la escultura del Moisés, le golpeó la rodilla con un martillo mientras gritaba “¿Por qué no me hablas?”. En su afán por alcanzar el realismo absoluto, pensó que lo último que le faltaba a su obra para ser humana era darle los buenos días. Siglos después, en algún lugar de Tokio, me imagino a Kazunori Yamauchi gritando “¿Por qué no circulas por la calle?” mientras conduce uno de los coches de Gran Turismo 5 en su despacho de Polyphony Digital. Resulta curioso comprobar como a los grandes artistas siempre les ha guiado esta búsqueda constante de la perfección, ¡aunque sus admiradores tengamos que sufrirla en nuestras carnes!

La consecuencia de esta ambición de Yamauchi ya la conocéis: después de años de desarrollo, y apenas unas semanas antes de su lanzamiento mundial, el responsable de uno de los juegos más esperados de la historia decidió que necesitaba más tiempo y no dudó en retrasarlo para asombro y decepción de todo el mundo, incluida la propia Sony. En la redacción de Hobby Consolas también saltaron todas las alarmas, porque teníamos un acuerdo para dedicarle la portada del número que está ahora a la venta al análisis en exclusiva del juego, y la decisión de Yamauchi San nos dejó con el… tubo de escape al aire.

Amagos de infarto al margen, es obvio que la repercusión de este retraso va más allá de los apuros que pasamos para cambiar nuestros planes in extremis. ¿Qué se puede decir? Yo, que soy un tipo indeciso por naturaleza, encuentro comprensibles todas las posturas. Creo que este constante baile de fechas supone abusar de la confianza de los fans que llevan tanto tiempo esperando el juego. Pero también entiendo que su creador prefiera no lanzarlo hasta que no esté en las condiciones que él crea que son las mejores, arriesgándose incluso a recibir toda clase de improperios. Esta nueva espera sería algo así como las inyecciones que le ponen a un niño cuando está enfermo: le va a doler, pero es por su bien.

Hablando del tema el otro día con la gente de Sony, nos contaron una anécdota que ilustra la meticulosidad de Yamauchi y su equipo. Cuando estaban desarrollando Tourist Trophy, el simulador de motos que lanzaron en PS2, vinieron a España para recopilar materiales del circuito Ricardo Tormo de Valencia, que era uno de los que aparecían en el juego. El día en que se suponía que debían acabar y volver a Japón, pidieron quedarse una jornada más: necesitaban tomar fotos del circuito a una hora exacta de la mañana, con unas condiciones de luz determinadas…

Para terminar, vuelvo con Miguel Angel, porque hay otra anécdota que viene muy al caso. Mientras trabajaba en los frescos de la Capilla Sixtina, y ante su tardanza en acabarlos, el Papa Julio II le preguntó enfadado: “¿cuándo estará terminada?”. El artista le respondió desde el andamio sobre el que trabajaba: “¡Cuando yo esté satisfecho con mi obra!”. ¿Os suena de algo?

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