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La opinión de
Sonia Herranz

Disculpen si me río

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Estoy yo un poco confusa. Se supone que todo el mundo quiere sacarnos los cuartos: los bancos, las discográficas, los cines, las editoriales, las compañías de videojuegos… Oye, que parece que sólo se mueven por el dinero. Nada de solidaridad, sólo vil metal. Y a las pruebas me remito. Los bancos nos cobran comisiones por preguntar, las discográficas venden los CD de sus artistas por 15 euros, cuando todos sabemos que un CD virgen no vale ni 5 céntimos (al músico que le den); los cines te cobran por la entrada lo mismo que si te llevaras la butaca a casa; el precio de los libros (viva la cultura) es prohibitivo… Y las compañías de videojuegos, pues eso venga a sacar novedades a 70 pavos, venga a vendernos una y otra vez los mismos juegos, ahora en HD, ahora en Blu-ray, ahora en descarga, ahora todo junto…

Y la peor de todas es Sony. Fíjate tú que decide sacar una nueva consola con la que está cayendo. Y encima, cuando anuncia sus intenciones no presenta su declaración de la renta, no nos da los teléfonos de los directivos y no nos informa de cuánto nos va a costar… Y, “más peor” si cabe, sigue presentando jugosísimos juegos exclusivos para su consola actual, lanza ofertas irresistibles en PS Store y alimenta PlayStation Plus como si le fuera la vida en ello. ¡No tienen corazón!

A ver qué hacemos ahora. ¿Ahorramos para PS4 o pasamos de todo y exprimimos con deleite los últimos años de la madurez de PS3? Qué mala gente los de Sony, mira que nos lo ponen difícil… Un God of War, una franquicia nueva de Naughty Dog, otro juegazo sorprendente de Quantic Dream, un montón de cositas que tienen listas pero que me han dicho que aún no pueden desvelar…

No, si se les ve el plumero. Quieren que nos compremos todo eso ahora y que luego, además, nos compremos la máquina nueva y que nos volvamos a descargar los juegos que ya tenemos. Porque, claro, estoy segura de que justo cuando PS4 entre por la puerta de casa voy a querer volver a jugar Heavenly Sword o Borderlands o Assassin’s Creed. Y me los tendré que bajar de la nube, Gaikai o como se diga.

Sería mucho más fácil si hiciera como otras y dejara de sacar juegos para PS3… Así no nos comeríamos el cerebro, cual zombis caníbales, pensando en qué hacer. Se acabó PS3 y listo. Así solamente nos podríamos quejar de PS4 y no tener tantos frentes abiertos. Es que no damos abasto a quejarnos. Ya nos podía poner Sony una pistola en la sien para obligarnos a saltar de generación. Pues no, oye, demostrando sus ganas de complicarnos la vida, nos lo pone dificilísimo… ¿PS3 o PS4? Esa es la cuestión…

Se ve que no piensan nada, nada, en el jugador. ¡Nos dan a elegir! ¿A quién se le ocurre? Nos premian regalándonos juegos para PS Vita al comprar los de PS3; nos dejan jugar a casi de todo por 50 euros al año, tarifa plana; lanzan la serie Essentials con jugazos físicos a 20 pavos… Y con todos esos caramelitos en los labios van y nos distraen con una nueva consola. Que, por los comentarios que oigo y leo, debe ser una cosa muy mala, porque nadie dice nada bueno de ella. Ya lo comprobaré, espero, aunque siendo de Sony será tan aburrida y tan poco práctica como todas sus consolas anteriores.

Además, aunque me quiera vengar por este maltrato, no sé cómo hacerlo. No sé qué es peor para Sony, que me aferre a PS3 o que me compre PS4 según salga… ¿Cuál será su auténtica estrategia para fastidiarnos (está clarísimo que ese es su objetivo)? Creo que con lo único que realmente la fastidiría yo sería pasándome directamente a jugar al mus o al tute. Aunque no sé quién lo pasaría peor, si Sony o yo misma… Me lo tengo que pensar.

O, a lo peor, soy yo que saco las cosas de quicio. A lo peor es que nos quejamos de vicio. Si hace frío porque hace frío y si hace calor, porque no hay quien lo aguante… A lo peor nadie busca fastidiar a nadie. ¿Y si resulta que Sony tiene tanto interés en los jugadores de PS3 como en los futuros usuarios de PS4? ¿Y si resulta que comprende que el negocio no es que compres, sino que sigas comprando? Anda, a ver si va a resultar que hacer negocios no es incompatible con ser profesional, legal y moral. Todo junto. Jolín, pues vaya metedura de pata. Toma zas en tóa la boca, Sonia.

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