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La opinión de
Manuel del Campo

El divertido sufrimiento de hacer un ranking

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Me encanta hacer listas de los mejores de lo que sea. Y sé que no soy un bicho raro, porque basta echar un vistazo para encontrarse en cualquier periódico o libro o página web un ranking de películas, coches, modelos, teléfonos móviles… Más allá del evidente componente subjetivo de todas ellas, resultan divertidas, pero también implican un punto de sufrida injusticia para quien las confecciona.

Reconozco que uno de mis pasatiempos favoritos a lo largo de toda mi vida ha sido hacer rankings de montones de cosas, aunque sea de de manera informal y en mi mente. Supongo que en realidad no dejan de ser un repaso a lo que nos gusta. Y, por supuesto, también fruto de esa tendencia tan humana a clasificarlo y ordenarlo todo. Entiendo que nos sentimos más cómodos si vemos una serie de elementos ordenados, y emocionalmente el cuerpo nos pide que sea en base a nuestros gustos.

Pero claro, cualquiera que se haya enfrentado al reto de hacer un ranking –me atrevo a aventurar que en mayor o menor medida, todos- habrá experimentado la dificultad que en realidad conlleva, más cuanto más implicado se esté en el asunto en cuestión. ¿Cómo puede un cinéfilo elegir a las 10 ó 20 mejores películas de la historia, cuando hay miles para elegir, y cientos de ellas son obras maestras? ¿Habría que escoger una de cada género? ¿Y un apasionado del fútbol a los mejores jugadores? ¿Cuántos grandes futbolistas han dejado su sello a lo largo de la historia? O más complicado aún, ¿cómo comparar a las estrellas de los años 50, que incluso lucían barriguita, con los súper atletas actuales?

Os cuento todo esto, porque algo parecido nos ha pasado a nosotros cuando nos propusimos elegir, con motivo de nuestro 20 aniversario, a los mejores juegos que han pasado por Hobby Consolas. Al principio resultó apasionante, revivimos algunos de los mejores momentos que hemos pasado frente a un consola, y ciertos títulos nos salieron a todos sin pensar. Pero cuando fuimos llenando los huecos empezaron los problemas. ¿Cómo vamos a dejar a este fuera, que en su momento fue la bomba? Y este personaje… ¿no vamos a meter ningún juego suyo, cuando nos ha dado tan buenos momentos? ¿Y aquella joyita de la que muchos no se acuerdan, pero en realidad tuvo una influencia vital en decenas de juegos posteriores? Es entonces cuando la diversión del primer momento empieza a convertirse en un angustioso rompecabezas, porque no queremos dejar fuera a ninguno de nuestros favoritos… y empezamos a darnos cuenta de que en realidad son muchos, porque el que más o el que menos nos ha hecho pasar grandes ratos. Y después de darle mil vueltas, de enredarnos en eternos debates, intentamos al menos establecer ciertos criterios. Y así, tras mucho esfuerzo y alguna que otra “pelea”, logramos confeccionar una lista de 40 que es donde ahora vosotros estáis eligiendo a vuestros 20 favoritos. Y aunque al contemplarla nos sentimos satisfechos viendo esa colección de obras maestras y, a la vez, de recuerdos y momentos inolvidables, no podemos dejar de sentir un poso de amargura al admitir que hemos tenido que dejar fuera a muchos que por diversas –y poderosas- razones también hubieran merecido estar ahí. Un sentimiento que se tornará más doloroso cuando la lista quede reducida a 20.

Por esto estamos seguros de que todos y cada uno de vosotros tendríais vuestra propia lista, aunque fuera cambiando uno solo de los juegos que hemos elegido nosotros. Pero también todos sentiríais ese punto de injusticia al terminarla.

Pero en fin, ese es el precio que hay que pagar cuando quieres poner orden y realizar un ranking de algo que te apasiona. Por eso os sugiero que os quedéis con la parte divertida y hasta disfrutemos del debate que implica el desacuerdo. Por que puestos a confeccionar rankings, los puede haber aún más complicados ¿Os imagináis hacer un ranking de los mejores días de vuestra vida?

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