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La opinión de
Javier Abad

¿Es Wii U una consola next-gen?

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Es verano, hace calor, la ciudad esta medio vacía porque la gente se ha ido de vacaciones. A estas alturas de la temporada, mis pobres neuronas están pidiendo a gritos que las lleve a la playa para dedicarse a la ardua tarea de leer la prensa deportiva y vigilar por qué lado del cucurucho se va a derretir el helado. Por eso no me duele reconocer que el tema de esta entrada no se lo debo a ellas, sino a los comentarios que dejasteis vosotros en el Informe Next Gen que publiqué aquí la semana pasada.

Si no lo habéis leído aún, sabed que se trata de una recopilación de los datos más importantes que se conocen sobre PS4 y Xbox 720. Lo que a varios os llamó la atención, y a más de uno molestó, es que no incluyera a Wii U en un artículo que habla sobre la próxima generación de consolas. Yo ya aclaré que no lo hice porque en realidad no queda mucho que desvelar de Wii U, a falta de que Nintendo nos diga cuándo y a qué precio la lanzará en la próxima campaña de Navidad. Sin embargo, me quedó el “runrún” que he llevado al título que encabeza este texto: ¿en realidad se puede considerar a Wii U una consola "next gen"?

A priori, lo lógico es pensar que toda consola nueva que venga a suceder a una ya existente debería entrar en esa categoría. Llevando la explicación al terreno de Barrio Sésamo, la “nueva generación” de Nintendo sería Wii U como digna sucesora de Wii. Así que la pregunta no era tan difícil de responder, ¿verdad?

Pues no vale, porque rascando un poco en este planteamiento tan superficial podríamos añadir otro requisito imprescindible de toda consola aspirante a ser “next gen”: que su llegada suponga un salto técnico que eleve los videojuegos a cotas de calidad desconocidas hasta entonces. Ya está el lío armado: por lo que hemos visto hasta ahora, y aquí puedo hablar en primera persona, los gráficos de Wii U no van a asombrar a nadie que esté acostumbrado al nivel que nos ofrecen actualmente PS3 y Xbox 360. Entonces parece claro que hay que cambiar la respuesta: Wii U no es una consola “next gen”. ¿Asunto zanjado?

Pues tampoco me vale. Ahora añado otra perspectiva al planteamiento: toda consola nueva que suponga una evolución de los videojuegos a terrenos antes desconocidos, más allá de consideraciones técnicas, debería considerarse “next gen”. Seguro que muchos pilláis por donde voy, y a los que no os pongo el ejemplo de Wii. Pese a que está claramente por debajo de PS3 y Xbox 360 a nivel gráfico, no me cabe duda de que, en el futuro, los libros de historia de los videojuegos hablarán de ella como la líder de esta generación, porque supuso un cambio radical tanto en la forma de jugar como en el tipo de público que se acerca a las consolas. Trasladando este pensamiento al concepto que propone Wii U, me temo que todavía no tengo respuesta a mi pregunta inicial, ni la tendré hasta dentro de unos años, cuando podamos comprobar si el GamePad y conceptos como el del juego asimétrico cuajan o se quedan, como dicen muchos, en una Wii 1.5.

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