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La opinión de
Javier Abad

Estoy en crisis (de identidad)

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Vale, ya sé que en crisis estamos todos, y no pretendo ser más que nadie (ni siquiera en esto), pero es que mi crisis es de identidad. Por eso voy a utilizar mi blog como si fuera el sillón de un psicoanalista, a ver qué os parece a vosotros.

Veréis, hasta hace no mucho, mi situación profesional se podía resumir con la frase “me llamo Javier Abad y trabajo en una revista de videojuegos para consola”, pero hoy en día ya no estoy tan seguro de poder mantener esa afirmación. ¿Y qué ha cambiado? Os confirmo que sigo llamándome igual… aunque hay foros por ahí donde a los de Hobby Consolas nos llaman otras cosas que es mejor no reproducir en este espacio.

También sigue siendo cierto que trabajo en una revista, y espero que por mucho tiempo, pero aquí empiezan los problemas. Ocurre que el concepto de prensa escrita está en el aire, así que no tengo claro si de aquí a un tiempo Hobby Consolas va a seguir siendo una cosa impresa en papel que se compra en unos lugares llamados quioscos, si la vais a leer en un aparato electrónico tras descargárosla de internet, o si directamente inventarán algo para que os llegue al cerebro por vía telepática. Y ahora que lo pienso, ¿se podrá piratear la telepatía?...

El embrollo se hace aún mayor cuando llegamos a la parte final de la frase. Os decía que trabajo en una revista de videojuegos para consola, pero empiezo a tener serias dudas de lo que es una consola, y eso me preocupa. He oído que cuando uno afronta un trauma como el que mío hay que buscar las causas, identificar a un culpable, y yo tengo varios. Por un lado están las propias compañías first party, que comenzaron a concebir sus consolas como dispositivos de entretenimiento multimedia o algo así. La idea es que ya no solo sirven para jugar, sino que con ellas puedes ver tus fotos digitales, alquilar películas, navegar por internet y espero que no tarden mucho en tenerte la comida preparada al llegar a casa. En fin, que por ahí la frontera entre lo que es una consola de videojuegos y otros aparatos se ha ido diluyendo.

Pero es que esos mismos aparatos, a su vez, se han ido aproximando a lo que hasta no hace mucho era el ADN de las propias consolas: los videojuegos. El ejemplo más claro son los móviles, que cada vez son capaces de mover juegos más potentes y, en definitiva, más parecidos a los que estábamos acostumbrados a ver, sobre todo en las portátiles. Ya hubo intentos como la malograda N-Gage de Nokia que apostaban claramente por ser un híbrido entre teléfono y consola, y el éxito de los juegos de iPhone nos ha conducido hasta el iPad, que no es un teléfono, ni tampoco una consola, pero tiene un potencial enorme en su faceta videojueguil, con perdón de la expresión.

Para terminar de liarlo todo, Sony acaba de dar un paso que a mí me parece fundamental, pero como se produjo en la misma conferencia en la que presentó su NGP (Next Generation Portable), ha pasado un poco desapercibido: allí anunció también PlayStation Suite, una plataforma que llevará el mundo PlayStation a dispositivos portátiles basados en el sistema operativo Android, sean móviles, smartphones o tabletas. ¿Qué significa eso? Pues que pronto nos encontraremos en el menú de estos aparatos un icono que nos dará acceso a juegos con calidad PlayStation gracias al programa de licencias "PlayStation Certified". Este mismo año van a estar disponibles juegos originales de PS One, así que por primera vez podremos jugar a PlayStation en un aparato que no es una PlayStation. Habrá quien diga que eso no es una consola, pero yo no lo tengo tan claro. Dado que PlayStation Suite será también compatible con NGP, ¿qué diferencia habrá entre jugar, por ejemplo, a Syphon Filter en la nueva consola de Sony o en otro dispositivo portátil? Si el juego es el mismo en PS One, NGP y el dispositivo en cuestión, ¿no son las tres cosas consolas de videojuegos? ¿Comprendéis ahora por qué estoy tan confundido? ¿Alguien me puede ayudar a salir de este lío?

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