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La opinión de
Álvaro Alonso

El final de The Phantom Pain es lo mejor y lo peor que ha hecho Kojima JAMÁS

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Sé que al hablar del final de Metal Gear Solid V a tan solo una semana del lanzamiento, me arriesgo a que muchos de vosotros ni siquiera entréis a este blog por temor a spoilers. Porque, en efecto, ESTE POST CONTIENE SPOILERS SOBRE LA TRAMA DE THE PHANTOM PAIN, ASÍ QUE IDOS SI NO LO HABÉIS TERMINADO TODAVÍA. Dicho esto... Necesito expresar de una maldita vez mi opinión sobre el asunto, y como veo que ya sois unos cuantos los que habéis completado la famosa misión 46, ¡allé voy!

Y empezaré diciendo que creo que el final de Metal Gear Solid V The Phantom Pain es lo mejor y lo peor que ha hecho Kojima jamás (esa no la habéis visto venir, ¿eh?)

Ahí va un ligero resumen para entrar en antecedentes: la última misión de MGSVTPP revela que el personaje que hemos manejado durante toda la aventura -Venom Snake- no es Big Boss, sino un soldado de Militaires Sans Frontières, un médico, que también viajaba en el helicóptero cuando se produjo el accidente al final de Ground Zeroes. El mismo personaje que le sacó la bomba del vientre a Paz y que se interpuso entre la explosión y el verdadero Big Boss, llevándose como regalo 108 fragmentos de hueso y metralla, así como un llamativo cuerno en la frente. Para que Big Boss pudiera sobrevivir en un mundo que le quería muerto, el médico fue sometido a un arduo proceso de hipnosis durante los 9 años que estuvo en coma, un proceso que le hizo creer que él era el auténtico Big Boss reviviendo su mayores hazañas. Para ponerle la guinda al pastel, al poco de despertar, fue sometido a una cirugía facial que alteró por completo su apariencia y le convirtió en la viva imagen de John aka Jack aka Naked Snake aka Big Boss. Y es el propio Big Boss el que se encarga, a través de una cinta títulada 'The Man Who Sold The World', de contarle la verdad a su doble de cuerpo, en algún momento tras los acontecimientos de The Phantom Pain. Esto implica, además, que el Big Boss al que se enfrentó Solid Snake al final del Metal gear de MSX era en realidad Venom Snake.

 

Mi primera reacción al descubrirlo fue: '¡LO SABÍA JODER, LO SABÍA!

No me considero demasiado fan de las teorías, pero reconozco que durante todo el proceso de desarrollo seguí con interés unas cuantas (es lo que tiene el aburrimiento). Y aunque las había de todos los tipos y colores, al final la gran mayoría coincidían en un aspecto: el protagonista de The Phantom Pain no es Big Boss. De hecho, recuerdo haberme topado con un artículo en el que explicaban que un tipo había extraído el modelo facial del médico en la versión para PC de GZ y había descubierto que era exactamente el mismo que el de Big Boss. Y si a eso le unimos que la voz del médico en el prólogo de The Phantom Pain es la misma que la de Kiefer Sutherland, pero ligeramente modificada... Es suficiente como para levantar unas cuantas cejas.

Y claro, si uno empieza a jugar a The Phantom Pain con esta idea anidando en la cabeza, y ya desde el principio de la aventura te encuentras con que Ishmael tiene también la voz de Kiefer o, más adelante, con que la IA de The Boss no se anda con sutilezas y suelta frases como "Jack... No eres tú, ¿verdad?"... Creo que no es de extrañar mi primera impresión.

 

La cara del médico fue ocultada deliberadamente al final de Ground Zeroes.

Pero lo interesante fue lo que vino después... Y ahora sí, empezamos: el final de Metal Gear Solid V The Phantom Pain es lo peor que ha hecho Kojima porque...

ES UNA PATADA EN LA CARA DE LOS FANS.

Pero vamos a ver, Kojima de mis amores, has estado tres años, ¡TRES MALDITOS AÑOS! Vendiéndome la idea de que ésta sería la entrega definitiva, en la que veríamos cómo Big Boss desciende a los infiernos, cómo desata su venganza sobre el mundo y cómo se termina convirtiendo en el villano de Metal Gear... Y vas y me cuelas a un don nadie, un médico de pacotilla, ¿y pretendes que crea que él es Big Boss? Eso sin mencionar que es probablemente uno de los mayores 'retcon' de la historia de los videojuegos: ¿osea que Solid Snake se enfrentó a Venom al final de Metal Gear? ¿Y quién le daba órdenes por radio? Además, ¿qué pasa ahora con los motivos que tenían Liquid y Solidus para hacer lo que hacían? Sus ideologías estaban influenciadas por los actos de Big Boss... ¿Significa eso que sus vidas fueron una mentira? Y lo mejor de todo... ¿Estás insinuando que YO SOY BIG BOSS?

 

Resulta que Kojima lo ha vuelto a hacer: no contento con ganarse la ira de los fans una vez, ha repetido la jugarreta de Metal Gear Solid 2. Con la diferencia de que en esta ocasión lo ha llevado al extremo... ¡Y en el que se supone que será su último Metal Gear, su despedida de la saga! Kojima ha reducido el legado de Big Boss a una serie de mentiras y falacias; el mayor soldado de todos los tiempos ha resultado ser un hombre que no tenía nada de héroe, un hombre que prefirió esconderse antes que dar la cara, un hombre incapaz de estar a la altura de las leyendas... Big Boss ha resultado ser un simple hombre.

Y eso es lo mejor que ha hecho Kojima jamás.

Naked Snake nunca fue un héroe legendario: era un soldado como cualquier otro. La revelación final de Metal Gear Solid 3 daba a entender que The Boss, claramente superior a su pupilo, se dejó vencer para cumplir la misión. Lealtad hasta el final. Sin embargo, la leyenda de Big Boss fue haciéndose más y más grande, hasta el punto de que se convirtió en una fuerza disuasoria capaz de unir a hombres y mujeres de todo el mundo bajo una misma bandera: la de OUTER HEAVEN. Y, curiosamente, esta leyenda ha traspasado incluso los videojuegos: nosotros también creíamos ciegamente que Big Boss era un súper soldado legendario, hasta el punto de sentirnos devastados al conocer la verdad. Pero con el final de MGS V, Kojima ha ido un paso más allá y ha reventado la cuarta pared por completo:  bajo las circunstancias y la historia adecuadas, cualquiera puede ser Snake. Esta frase no es mía: la pronuncia Ocelot en Metal Gear Solid 2. Y hay más: en la conversación final de Metal Gear Solid, se descubre que Solid Snake era el gemelo con los genes recesivos... Y aún así consiguió superar la crisis de Shadow Moses y vencer a su hermano -superior en todos los sentidos- Liquid Snake. ¿Veis a dónde quiero llegar?

Es el mismo mensaje, repetido una y otra vez a lo largo de la saga: no existen los héroes, ni tampoco los villanos: sólo existen las personas. Y hasta la persona más insignificante, bajo las circunstancias adecuadas, es capaz de lograr grandes prodigios.

The Phantom Pain no trata sobre Naked Snake, ni sobre Solid Snake, ni sobre Raiden, ni siquiera sobre el médico: trata sobre nosotros, los jugadores. Nuestras acciones han construido la leyenda de Big Boss y la familia Snake en cada juego: han sido nuestras ganas de seguir adelante las que han hecho que los personajes avanzasen, que la historia siguiese su curso. Si no fuese porque nosotros cambiamos el puerto del mando, Psycho Mantis jamás habría sido derrotado; si no fuese porque machacamos el botón Triángulo para llegar hasta el otro extremo del pasillo de microondas, la IA de los Patriots jamás habría sido destruida; si no fuese porque nosotros disparamos a The Boss cuando yacía tendida en el campo de flores, Naked Snake jamás habría sido condecorado con el nombre en código 'Big Boss'. Nosotros, los jugadores, al igual que todos los héroes de la saga Metal Gear, somos capaces de grandes cosas en las circunstancias adecuadas. Nosotros somos Big Boss y han sido nuestra pasión y dedicación las que han hecho posible la saga Metal Gear. Y en un ejemplo más de genialidad, el propio Kojima se encarga de darnos las gracias y de despedirse en esa misma escena, hablándonos directamente a través del espejo: gracias, amigo mío. A partir de ahora... Tú eres Big Boss.

No, Hideo, gracias a ti. De corazón. 

 

 

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