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La opinión de
Álvaro Alonso

I Am Alive es una puñetera maravilla

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Debo tener un gusto un tanto... peculiar. Tengo predilección por juegos que la gran mayoría considera mediocres, pero que para mí no lo son en absoluto; y probablemente el caso más destacable sea el de I Am Alive. Para el que no lo sepa, es un título descargable de Ubisoft lanzado en el año 2012 que trata de sobrevivir en un entorno post-apocalíptico, y que bebía de películas como The Road para dar vida a un mundo oscuro y deprimente en el que la humanidad ha tocado fondo. Suena bien, ¿verdad? Oh, y por si os lo estáis preguntando, I Am Alive es anterior a The Last of Us.

 

Por desgracia, sufrió una serie de problemas en su gestación (cambios de desarrolladora, principalmente) que hicieron que se retrasase varias veces e incluso se anunciase la cancelación de la versión de PC, debido a las pocas ventas que esperaban conseguir en compatibles (por la piratería y esas cosas). Finalmente, se lanzó a duras penas en formato descargable para PS3, Xbox 360 y PC (al parecer cambiaron de idea). Eso sí, la calidad del título se vio gravemente afectada, especialmente en lo que a apartado gráfico se refiere, y era demasiado evidente que el juego estaba inacabado y le habían cascado un final rápido para desentenderse lo antes posible. Los medios especializados y los usuarios no pasaron por alto todos estos problemas, y I Am Alive se convirtió en un auténtico fracaso que actualmente ostenta notas medias que rondan el 6 y el 7 en Metacritic. En Hobby Consolas le dimos un 77.

Y aun sabiendo que quizás iba a tirar 15 € directos al retrete, decidí darle una oportunidad. No lo puedo evitar, me encantan los juegos en los que la supervivencia forma parte del desarrollo (The Last of Us, Fallout, Tomb Raider y el reciente Rise of the Tomb Raider... ), al igual que también me gustan las historias sobre futuros post-apocalípticos (la mencionada The Road, Mad Max... ). Y ya sea porque tenía las expectativas muy bajas o porque simplemente tengo el gusto atrofiado, I Am Alive me pareció una maravilla. Perdón: UNA PUÑETERA MARAVILLA. Así que hoy estoy aquí para defenderlo señalando sus puntos álgidos, ya sean mecánicas o momentos inolvidables. Os aviso que muchos de ellos son SPOILERS, aunque a estas alturas dudo mucho que el que quiera jugarlo no lo haya hecho ya. Al turrón.

1. La munición escasea DE VERDAD

 

No exagero cuando digo que el máximo número de balas que llegué a tener al mismo tiempo en toda la aventura fue de... CUATRO. Cuatro miseras balas. Si publicitan un juego diciendo que la supervivencia es una parte fundamental, que los recursos escasean, quiero que sea así... y te estoy mirando a ti, Rise of the Tomb Raider. En The last of Us, la sensación de contar con poca munición estaba bastante conseguida, pero al lado de I Am Alive el título de Naughty Dog es un Call of Duty. En este universo, una bala equivale a una muerte. E incluso cuando no tienes munición, puedes usar la pistola para intimidar a los enemigos.

2. Un príncipe de Persia realista

 

Estoy acostumbrado a que en los videojuegos los protagonistas escalen todo tipo de estructuras sin apenas inmutarse. En I Am Alive, sin embargo, hay un medidor de estamina que se va reduciendo mientras escalas... y sobra decir que cuando llega a cero dejas un bonito puré de sesos en el suelo. Puedes consumir objetos para recuperar energía (botellas de agua o un soporte para descansar), pero es increíble la tensión que generaba una "simple" secuencia de escalada, potenciada además porque la música iba aumentado su volumen a medida que la barra de estamina descendía...

3. Los bellos durmientes

 

Dada su naturaleza post-apocalíptica, es habitual encontrar cadáveres en I Am Alive y, en cierto punto de la aventura, un grupo de carroñeros lo aprovecha para tenderte una emboscada haciéndose los muertos. Sólo sucede una vez, pero me pilló totalmente desprevenido.

4. ¿Quieres un poco de carne?

 

Al avanzar por los túneles del metro, te topas con un grupo de supervivientes que han convertido el lugar en su hogar. Algunos de ellos te ofrecen carne y, durante un momento, pensé que no todos los personajes de ese mundo habían perdido la cabeza, ¡fe en la humanidad restaurada! Pero al avanzar unos pocos metros, encontrabas una sala llena de prisioneros moribundos a los que les amputaban partes para convertirlas en alimento. Descubrir esto después de haber pegado un bocado era especialmente perturbador...

5. El hombre del barco

Una de las partes más complicadas de I Am Alive es el momento en que visitas un barco plagado de enemigos porque... en fin, está plagado de enemigos. Curiosamente, también te encuentras con algún que otro civil, y uno en concreto esconde tras su espalda varios objetos. Llegados a este punto, uno no puede evitar cuestionarse la moralidad de sus actos porque, al fin y al cabo, no existe ningún tipo de medidor de karma en I Am Alive. En mi caso, iba bastante justo de salud en ese momento, así que decidí atacarle y quedarme con sus provisiones (no me llaméis monstruo, era o él o yo). El tipo tenía una pistola con la que me amenazaba pero que jamás llegó a usar, y al registar su cadaver descubrí por qué: NO TENÍA BALAS. Ahora sí que me merezco lo de monstruo.

6. Causa/efecto

He reservado los mejores momentos de I Am Alive para el final, porque fueron los que más me marcaron y los que todavía me hacen sentir como auténtica escoria. Durante el trayecto por la red de túneles del metro, conoces a una mujer que ha quedado atrapada tras unos barrotes y que amablemente te pide ayuda. Puedes darle algo de comida o ser un agarrado sin escrúpulos y dejarla a su suerte, así que en esta ocasión decidí ser buena persona y le di un poco de comida sobrante que llevaba encima. Más tarde, vuelves a pasar por esa misma zona y piensas "¿qué tal le irá? ¿habrá conseguido escapar?". Te encuentras con la siguiente escena:

 

7. El monstruo

Después de contemplar el sufrimiento, la crueldad y la decadencia alcanzada por la raza humana, comprendes que ese mundo no tiene salvación y que la única forma de ver la luz al final del túnel es disparando primero y preguntando después. El juego te ha enseñado durante las horas previas que no puedes confiar en nadie, ni siquiera en los que aparentan estar cuerdos o ser amables. Has aprendido a sobrevivir a base de golpes, pero llegado este punto, te convertes en el cazador, listo para saltar antes incluso de que se produzca el ataque enemigo. Cerca del final, cuando tratas de llegar a la parte más alta de un edificio para colocar una señal, te encuentras con tres personajes armados discutiendo sobre cómo era la vida antes del desastre. Antes de pararte a pensar, actúas: acabas primero con el de la pistola. Acto seguido disparas al que se abalanza sobre ti. Degollas al último, que no había tenido tiempo de reaccionar. Un trabajo limpio y sencillo. La sorpresa viene cuando llegas al piso superior y descubres que allí vive un grupo de supervivientes, compuesto por personas de todas las edades. Una niña se te acerca y te ofrece uno de los tomates que han cultivado, y acto seguido te pregunta que si has visto a sus padres.

Eran las personas del piso inferior.

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